Iberdrola presentó ayer, en el último día de plazo para hacerlo, sus alegaciones contra la petición de ACS de ejercer sus derechos de voto en la compañía vasca más allá del 3%. En su escrito, el grupo presidido por Ignacio Sánchez Galán exige al regulador que «cumpla la ley» y mantenga esta restricción. O sea, que no amplíe los poderes de la constructora liderada por Florentino Pérez.
Desde que el pasado septiembre, ACS desembarcó en Iberdrola, la eléctrica ha querido dar la imagen de que era un movimiento amistoso orientado a blindarla de ataques del exterior al estilo E.on. Pero eso no impide que prefiera mantener a Florentino Pérez con las 'manos atadas' para evitar que ejerza cualquier tipo de control sobre la empresa y pueda así impulsar una fusión con Unión Fenosa o torpedear una operación con Gas Natural, que sigue siendo la alternativa preferida por un importante sector de la firma con sede en Bilbao.
Lo que resulta extraño es que Iberdrola esperara hasta ayer para presentar sus alegaciones, ya que el expediente se abrió en octubre. Incluso ha tenido que pedir una prórroga para dar su opinión. La decisión de exigir a la CNE que no levante las restricciones de los derechos de voto de ACS se tomó en el consejo de la eléctrica de la semana pasada.
Fuentes de la eléctrica explicaron ayer que esta medida no indica una actitud contraria a Florentino Pérez, con el que Galán mantiene «magníficas relaciones», sino que responde a su obligación de defender los intereses de sus accionistas y también de los consumidores. Según recordaron, la ley deja claro que una misma firma no puede participar en la gestión de dos rivales del mismo sector para evitar la concertación entre ambos.
Competencia
Esta normativa, aprobada por el Ejecutivo del PP, limita los derechos políticos en una de ellas al 3%, al margen de cuál sea su participación. ACS controla el 40% de Fenosa. Por esta razón que tiene restringidos sus poderes en Iberdrola, de la que ha adquirido un 12,3% del capital.
Este real-decreto siempre se ha aplicado a rajatabla, aunque la CNE ha permitido una aplicación flexible del mismo en determinadas ocasiones. Así, a La Caixa, por ejemplo, que estaba presente a la vez en Gas Natural y en Endesa, se le dejó votar en las juntas de accionistas de la eléctrica sin límites en sus derechos, pero sólo las cuentas anuales y los informes de gestión. Nada relacionado con operaciones estratégicas. En ningún caso se ha permitido acceder a los dos consejos de administración a la vez.
Aferrándose a este precedente, ACS pidió al regulador, en octubre del año pasado, que le permitiera ejercer sus derechos de voto en Iberdrola. Después de todo, ha invertido en torno a los 4.000 millones de euros para adquirir el 12,3% de la eléctrica y, sin embargo, no tiene ni voz no voto en ella.
La compañía vasca no ve con malos ojos que a ACS se le permita ejercer los derechos de voto más allá del 3% para algún caso concreto que no tenga nada que ver con decisiones estratégicas. Pero quiere evitar a toda costa que, por ejemplo, la constructora pueda convocar una junta de accionistas extraordinaria o introducir en el orden del día algún punto que le interese. Esta previsto que la CNE resuelva el expediente el próximo 22.