El resultado de Renault en España fue el pasado año «menos bueno» que en 2005, según destacó ayer en París el responsable financiero del grupo automovilístico francés, Thierry Moulonguet, que no quiso cifrarlo ni dar cuenta de la magnitud de la caída.
Moulonguet, en un encuentro con periodistas españoles durante la presentación de los resultados de la compañía en 2006, explicó que los ajustes que se han llevado a cabo en las fábricas españolas para reducir su producción, en especial en Valladolid y Palencia -acaba de ponerse en marcha un expediente de regulación que afecta a 1.300 trabajadores y estará en vigor hasta finales de 2008-, han tenido un costo en ese ejercicio que tampoco cuantificó de forma concreta.
Se limitó a indicar que esos costos figuran en varias líneas de la contabilidad de la empresa, como son los gastos de reestructuración.
Más adelante insistió en que «hay que seguir trabajando en la competitividad de la fábrica» de carrocería y montaje de Valladolid, afectada por el fracaso comercial del coche que allí se ensambla en exclusiva para todo el mundo, el Modus.
El responsable financiero no quiso avanzar un calendario sobre cuándo podría llegar un nuevo vehículo que permita recuperar el nivel de actividad en Valladolid y se limitó a señalar que «las cosas están muy abiertas para el futuro», señaló.
Previamente, el presidente de Renault, Carlos Ghosn, había asegurado que «tenemos suficientes elementos que vienen» para aportar nueva actividad a la planta de Valladolid, en referencia a los nuevos coches que el fabricante ha planeado lanzar dentro de su programa cuatrienal 'Contrato 2009', presentado ahora hace un año.
Gestionar «la escasez»
Ghosn reconoció que ahora «hay que gestionar un periodo de escasez» en Valladolid, pero se mostró convencido de que la empresa no tiene un exceso de capacidades en Europa si se tiene en cuenta el crecimiento que espera de sus ventas: 800.000 vehículos suplementarios entre 2006 y 2009 gracias a 26 coches nuevos que se van sumando a su gama.
En términos generales, Moulonguet insistió en la idea de que «España es esencial para Renault» y «no veo que eso vaya a cambiar en el futuro», lo que también dependerá de la capacidad de sus empleados para hacer frente a los nuevos desafíos.
También dijo que él personalmente ha percibido «mucha movilización, mucha motivación» en los trabajadores de Renault España.
En relación con la política global de la alianza Renault-Nissan, Carlos Ghosn afirmó que la ampliación de su colaboración otros socios no se va a contemplar mientras dure el proceso de recuperación en el que están centrados ambos grupos automovilísticos. «En la situación actual, la dirección de Renault está concentrada en el programa cuatrienal 'Contrato 2009"» y añadió que ahora es prioritaria «la salud financiera del grupo», subrayó Ghosn en la conferencia de prensa de presentación de los resultados de 2006.