El día del ayuno voluntario, que se celebra hoy, marca el inicio de la campaña de ayuda humanitaria que cada año impulsa la asociación Manos Unidas, a través de su tradicional rastrillo y otras propuestas populares. En esta ocasión, el colectivo se ha marcado el reto ambicioso de recaudar 36.000 euros para financiar la construcción de una escuela en Ghana.
'Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo'. Ese es el título de la campaña número 45 que desarrolla Manos Unidas, centrada en Whassa Akropong, un pueblo de unos 5.000 habitantes que se sitúa en la región oeste del país africano, uno de los más pequeños del continente.
La única escuela que existe allí fue construida por la asociación hace ya casi cuatro años. Desde entonces funciona como centro de escolarización, pero las clases de Secundaria se imparten en un edificio de barro que esta separado por biombos. «Es por ello que se necesita construir esta nueva escuela», explica Marieli Bóveda. El nuevo centro contaría con tres aulas en las que tendrían cabida unos 150 alumnos. Los 36.000 euros servirían para su construcción, pero también para equiparlo y habilitar en él instalaciones sanitarias.
Mañana, a partir de las 19.30 horas, en la iglesia de San Nicolás, el misionero Alberto Pereda será el encargo de profundizar en los detalles de esta iniciativa de ayuda, centrada en una localidad que se encuentra en plena selva y cuya población se dedica a la agricultura de subsistencia.
El mercadillo no será, en principio, la única propuesta con la que se apelará a la solidaridad de los mirandeses. Manos Unidas trabaja en otras, como la celebración de una fiesta deportiva.
El pasado año, Manos Unidas abrió su rastrillo con el objetivo de obtener alrededor de 12.000 euros, lo que suponía en torno a una tercera parte del proyecto de desarrollo agrícola que se iba a acometer en Burkina Fasho.