Un amplio dispositivo policial y sanitario atrajo la atención de muchos mirandeses durante casi tres horas en la calle Ronda del Ferrocarril. Un joven de 21 años se había encerrado en el cuarto de baño de su domicilio, con un escopeta de caza, y amenazaba «con disparar al que se asomara para intentar sacarlo», confirmaron fuentes policiales.
Alrededor de una decena de policías nacionales, municipales, bomberos y efectivos del Servicio de Emergencias participaron en una operación que se resolvió en torno a las 19.00 horas, cuando se le consiguió inmovilizar. «Estaba en tratamiento psiquiátrico», aseguró el alcalde Fernando Campo.
Se hizo necesario cortar el tráfico en el acceso a Condado de Treviño, en torno al edificio de la Delegación de la Agencia Tributaria, desde las 16.20 horas. En ese momento se recibía en la Comisaría una llamada del Servicio 112 alertando del suceso. Dos coches patrulla, además de otros agentes de apoyo, junto con los efectivos de la Policía Local, acordonaron el lugar para evitar riesgos «a los innumerables curiosos» que se fueron arremolinado allí.
Las circunstancias aconsejaron desechar una intervención rápida y directa. Se optó por una larga espera y mucha paciencia. Para propiciar «la menor lesividad posible» los agentes que llegaron hasta la vivienda, aprovecharon un descuido del joven, al que se redujo e incautó el arma cuando abandonó el cuarto de baño, presuntamente con intención de tomar una bebida refrescante, explicaron las mismas fuentes.
Los servicios de Emergencia se encargaron de trasladarlo «aparentemente sedado» hasta el hospital. En ningún momento, según aseveraron desde la Comisaría de la Policía Nacional, hubo riesgo para los familiares.