El último ataque fue este pasado miércoles, 7 de febrero; antes hubo dos más, uno el 9 de enero y otro en diciembre, en fechas próximas a la Navidad. En apenas un mes y medio, un autobús de línea que traslada pasajeros de Logroño a Ribafrecha ha sido apedreado en tres ocasiones en una zona céntrica del municipio -cerca del Ayuntamiento- en la que el autocar de la empresa Autobuses Yanguas deja y recoge pasajeros.
«Es a la altura de la segunda parada. Hay una zona de obras y en la parte de arriba del pueblo hay como un monte. Los chavales lanzan las piedras desde allá arriba y yo no los veo», narraba ayer Sergio Molano, el conductor, un colombiano de 33 años que lleva siete residiendo en España. Él era el chófer en los dos últimos ataques; la primera vez «le pasó a un socio mío», añadió el gerente de la empresa, Marino de Torre.
Molano reconocía ayer estar preocupado «por mi integridad física y también por lo que les hubiera podido pasar a los pasajeros». Porque añade que el autobús que él conducía el miércoles lleva doble luna y las pedradas rompieron el cristal exterior. Él fue quien presentó una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Villamediana, relatando lo sucedido. Pero también hizo constar que ha sufrido en repetidas ocasiones «insultos racistas»; no sólo él, sino también una niña marroquí que utiliza el servicio de transporte escolar.
'Sudaca' de mierda, inmigrante o 'vete a tu puto país' son algunos de los insultos o expresiones que ha tenido que escuchar. «Yo sólo pido respeto y que me dejen hacer mi trabajo», añade.
De Torre también admite su preocupación. «Hay conductores que piden que nos les mande a Ribafrecha y alguno se ha marchado», dice. Por ello se ha puesto ya en contacto con la alcaldesa, Ana Lourdes González, para pedirle ayuda, sobre todo en materia de seguridad. «Me dijo que no me iba a poner un guardia para mí solo. Y cuando le planteé que quién me iba a pagar los desperfectos, ella me contestó que bastante tenía con asumir los que originan en el pueblo», explicaba ayer el gerente de Yanguas.
Más de 1.800 euros
De Torre se reunió también con la Dirección General de Transportes «porque igual me tengo que plantear dejar sólo una parada, la del principio del pueblo, y quitar ésta -la de la plaza, donde han ocurrido los ataques- y la que llamamos del barranco», para evitar posibles nuevas agresiones.
Lo dice molesto, sobre todo por el perjuicio que va a causar a los vecinos -en su mayoría es gente mayor-, pero también siendo realista: «Estoy muy cansado». Esta última agresión le puede suponer más de 1.800 euros.
Autobuses Yanguas lleva treinta años completando la línea regular Logroño-Ribafrecha para pasajeros; hace, cada día, cinco viajes en cada dirección y transporta más de 80 ocupantes.
«Así no podemos seguir. Creemos que son chavales, cuatro o cinco gamberros, que ya se pasan de eso. La gente del pueblo nos apoya, pero necesitamos una solución», reclama De Torre. La Guardia Civil ya estuvo interrogando el miércoles por la tarde a algunos jóvenes de Ribafrecha.