Amvisa, la empresa municipal que gestiona el abastecimiento de agua en Vitoria, comenzará la próxima semana en Nanclares la primera de las dos captaciones de emergencia previstas en Álava para tratar de paliar los problemas derivados de la sequía. Así lo anunció ayer la concejala de Medio Ambiente, Idoia Garmendia, al término de la reunión celebrada por los responsables de la entidad.
Se desconoce aún cuándo se iniciará el segundo trasvase, desde el Nacedero de Araia, dado que el Ayuntamiento de Asparrena pretende que la Diputación y el Gobierno vasco se comprometan previamente a mejorar el manantial y su entorno.
Así, exigen instalar una tubería nueva desde el nacedero hasta el depósito de Araia, cerrar la zona para evitar la entrada de animales, reparar la pista de acceso y el antiguo conducto que suministra a algunos caseríos. Reivindicaciones que se hicieron patentes el pasado lunes cuando vecinos de la zona cerraron con un candado la entrada al manantial para impedir que se trasvasara agua al Zadorra.
El Ayuntamiento de Vitoria mantiene reuniones con las dos instituciones competentes para atender esas solicitudes con el fin de que resuelvan el conflicto «de la mejor manera posible» y así poder empezar el trasvase «cuanto antes», según indicó a EL CORREO un portavoz del gabinete liderado por Alfonso Alonso.
Entretanto, Amvisa y el Consorcio de Aguas de Bilbao acordaron ayer repartirse los gastos ocasionados por la sequía, entre los que figuran el coste de las obras para efectuar las captaciones o las campañas de sensibilización ciudadana. La entidad vizcaína se encargará de pagar el 80% y la vitoriana, el 20% restante.
Los pantanos, al 45,5%
Los pantanos alaveses se encontraban ayer al 45,5% de su capacidad, gracias a los 16,21 hectómetros cúbicos de agua que les aportó la fuerte tormenta caída durante la madrugada, informó el diputado foral de Agricultura, el popular Eloy López de Foronda.
Así, en Ullíbarri se recogieron nueve litros por metro cuadrado, uno más que en Urrúnaga. Pese a ello, López de Foronda no ocultó su preocupación por la escasez de precipitaciones que sufre Álava, dado que las noventa balsas de regadío de la provincia «no llegan al 50% de su capacidad», y se necesitarían «al menos otras cinco nevadas como la de enero para superar la sequía», subrayó.