El PNV se mostró ayer de acuerdo «con el diagnóstico que recientemente ha presentado el Consejo Escolar de Euskadi», en el que este órgano consultivo planteaba una educación con el euskera como lengua vehicular y sin modelo A ( en castellano). No obstante, la formación nacionalista hizo también un balance positivo del actual sistema y destacó que cualquier reforma debe servir para «profundizar en la convivencia y contribuir a la cohesión social», además de concitar el «máximo consenso social y político».
«Estamos dispuestos a hacer aportaciones para profundizar en el camino recorrido, para ampliar el nivel de conocimiento y uso del euskera», explicó en un comunicado la parlamentaria jeltzale Arantza Aurrekoetxea, que apostó por «un sistema que tenga en cuenta la voluntad de los padres y madres y de la sociedad» y mostró la disposición de su partido a «dejar a un lado los intereses políticos». Para el PNV, el sistema debe promover la igualdad entre el euskera y el castellano y, para ello, ha de impulsar medidas «a favor de la lengua que se encuentra en una situación más débil, el euskera», aunque siempre teniendo en cuenta «la plural situación sociolingüística de Euskadi, la adecuación a cada sitio y la necesidad de actuar con flexibilidad».