Muchas veces les han invitado a cenar en el nuevo Iruña y aún no han sacado tiempo para sentarse a la mesa, está vez sin necesidad de preocuparse de que todo este perfecto y la comida en su punto. «Tenemos ganas de ir, pero andamos muy liadas, la verdad», explican.
«Muchos de los que vienen suelen ser antiguos clientes que conocemos de toda la vida o personas que alguna vez han comido en el restaurante y quieren aprender a preparar alguno de los productos», dicen. Entre los afortunados está Rafael, un hombre que recibió las pasadas navidades como regalo de reyes la asistencia a este curso. «Vengo a aprender porque no puedo comer mucho», afirma Rafael mientras saluda a las maestras que conoce desde hace más de 40 años.
«He visitado el restaurante pocas veces, pero vengo para aprender las recetas caseras de estas mujeres y, de paso, si cenamos pues mucho mejor», asegura Victoria, que le encantaría aprender a preparar los famosos pimientos de calamares en su tinta que tantos personajes famosos han probado. Algunas de sus recetas aún no se podrán conocer. «No hay suficiente tiempo», reconocen las hermanas.