Adrián escribe sus poemas con su mono azul de trabajo y sus botas manchadas de estiércol. Deja un momento su garrote de pastor de madera de avellano en el suelo y pone en palabras sobre el papel, lo que siente cuando le da el cierzo en la cara, que le ha curtido las mejillas y el alma.
-¿Es más pastor que poeta o más poeta que pastor?
-Para mí está totalmente unida una cosa con la otra, las dos profesiones son una sola.
-¿Por qué?
-Para escribir, necesito las ovejas, la soledad. Lo que sobra en el campo es tiempo. Las ovejas pastan y vigilo. A eso yo le llamo poesía: cuando solo se oyen las esquilas.
-¿Entonces no hubiese sido poeta de no ser ganadero?
- Sí, creo que si no fuese pastor nunca hubiese escrito poesía.
-¿Aprendió la profesión de su padre?
-¿Hasta qué edad fue a la escuela?
-Hasta los catorce, hice la EGB. Yo lo que quería era ser pastor, como mi tío, y es lo que hice. Pero fue en la escuela donde despertaron mi interés por la poesía.
-¿Con algún autor concreto?
-Sí, Lorca. En clase nos hicieron leer el 'Romancero Gitano' y lo aprendí casi de memoria. También conocí a Machado, sobre todo 'Campos de Castilla' y 'Soledades', porque con 'Juan de Mairena' no pude. Y algo de Bécquer, lo típico que conoces a una muchacha y te da por le romanticismo...
-¿Qué poeta le influenció más?
-El autor con el que me he sentido más identificado es Miguel Hernández, que también fue pastor. He leído más de 8 veces cada uno de sus libros. Cada uno de los tres poemas que dan título a mi libro, 'Pastoreando versos', empieza con una cita suya.
-¿Recuerda cuál fue el primer poema que escribió?
--Sí, 'Piensa en mí', en octubre de 1994. Tiene algo de Bécquer, de la oscuridad y la niebla de algunos de sus textos; pero, sobre todo, está marcado por 'Los Suaves', que tienen una canción titulada 'Ese día piensa en mí'.
-¿Y después del primero?
-En 1995 gané el concurso de poesía de Autol y pensé: «pues no tengo que hacerlo tan mal». En 1998 tenía escritos más de 200 poemas y me decidí a publicarlos en un libro, 'El dolor de un corazón desnudo'. Gané más ediciones del certamen de Autol y también del de Nájera, y la espiga de bronce en de Romanillos de Medinaceli. Y ahora, 'Pastoreando versos'.
-¿Cómo escribe?
-Llevo en la alforja un libro y un cuaderno. Se me ocurre algo, hago el cómputo silábico con los dedos, y pongo la pierna sobre una piedra para apoyarme a escribir de pie mismo.