Lunes, 12 de febrero de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

ANÁLISIS
Doble moral
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Hora, alrededor del mediodía del pasado jueves. Lugar, segunda manzana de la calle Olaguíbel, como decían los antiguos. Un coche de la Policía Municipal, con unas encendidas luces amarillas en su techo, está parado en doble fila. Necesidad del servicio, piensa el curioso peatón, luego está justificado. Pero entonces comprueba que la razón de esto es que el probo agente procede a atizar una multa a un vehículo bien aparcado, pero que por alguna razón no cumple el compromiso de la OTA.

La anécdota, a mí, me parece un caso evidente de doble moral. No pienso discutir sobre la incorrección cometida por el ciudadano sancionado y con la mejor voluntad considero, a falta de más datos, que su penalización era perfectamente justa y no sólo adecuada a derecho. Lo que me toca bastante las castañuelas es el rasero aplicado por el guardia. Su coche oficial estorbaba en doble fila -por chinchar más, puedo dar fe de que inmediatamente después de multar, también riñó a otro conductor que estacionó mal detrás de él-, pero los demás estamos obligados siempre a ajustarnos estrictamente a la letra de la ley. Algo no funciona bien en este esquema y considero que el agente debería ir a pie o sólo poner esa multa después de haber aparcado de la manera más adecuada. Otra cosa son los casos de fuerza mayor pero, claro, éste no merece el calificativo.

Nunca me he creído, quizá porque soy un ingenuo, que las multas tengan afán recaudador, sino sólo una función educativa. El miedo a las virtuales pérdidas de puntos en el permiso de conducir ha limitado la tasa de alcohol en aire espirado por muchos conductores. Los radares han conseguido que se capture a una buena cantidad de locos de la velocidad. El coche fantástico con cámara que fotografía a los mal aparcados ha logrado que una mayoría lo haga bien. Pues me alegro, aunque me apena que lo único que obligue a cumplir las leyes sea el miedo al castigo. Pero me pregunto: ¿el coche fantástico hubiera multado al vehículo policial estacionado en doble fila en la calle Olaguíbel?

jc.p.cobo@diario-elcorreo.com

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS