Vitoriana de Espectáculos S.A., la empresa propietaria de los cines Guridi y de los Florida, tiene planteada desde hace meses en el Ayuntamiento una solicitud para que se le recalifique la parcela que ocupan los primeros en la calle San Prudencio y poder levantar en tan céntrico solar pisos de lujo y un aparcamiento. La idea, desvelada en su momento por este periódico, se topó con el rechazo inicial -en mayor o menor medida- de los partidos de la oposición. El alcalde mostró sus reticencias a permitir que se construyan pisos, pero no a que se hagan oficinas y un parking.
El planteamiento inmobiliario de Vesa no era nuevo. La firma ya había sondeado un año antes a los responsables municipales sobre la posibilidad de recalificar la parcela.
La operación subyace de fondo cuando trascienden ahora los planes de la empresa de cerrar las céntricas salas dos días a la semana, limitando de manera sensible la oferta cinematográfica a los vitorianos, que deberán así desplazarse de manera forzosa a los centros comerciales de la periferia para poder ver una película esos días. Algunos medios creen que, de manera más o menos directa, la firma exhibidora introduce así un factor de presión de cara a una eventual negociación en el futuro.
Casi 2.000 metros
El actual complejo de los cines Guridi tiene 1.795 metros cuadrados en planta baja y 2.125 para salas en dos plantas de altos techos. Además, el edificio cuenta con 1.220 metros de oficinas.
El pasado otoño, cuando trascendieron sus proyectos, el gerente de la empresa se mostró «dolido» porque algunos sectores de la ciudad tildaran sus planes de intento de «pelotazo» inmobiliario. Javier Etxagibel explicaba su iniciativa desde una perspectiva comercial, porque «afrontamos una situación de futuro muy complicada» con la competencia de los centros comerciales y la caída de espectadores. «En Vitoria tenemos el doble de salas que la media española», sostuvo. «Si no podemos edificar en los Guridi, tendríamos que cerrar todos los cines», advirtió entonces.