Martes, 13 de febrero de 2007
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ÁLAVA
Un símbolo en la encrucijada
La Diputación dice que trata de revocar una decisión de Javier Rojo de hace casi veinte años para mantener con vida su banda de txistularis
Un símbolo en la encrucijada
SAN PRUDENCIO. Los cuatro txistularis de la Diputación, en Armentia. / JOSÉ MONTES
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LA BANDA

LA BANDA
Fundación: hace 73 años.

Miembros actuales: 4.

Jubilaciones próximas: una prevista para mayo y otra, en noviembre.

Problema: Javier Rojo, en su etapa como diputado de Presidencia, abogó por no renovar las plazas.

Solución: el actual gobierno foral estudia alguna medida legal, quizá dentro de la próxima OPE, para garantizar su continuidad.

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La Sociedad Landazuri, en su colaboración semanal en EL CORREO, advirtió el lunes sobre la posibilidad de que la Diputación pierda a sus txistularis. Un símbolo -nada para algunos y mucho para otros- que enraiza a la gente con su tierra. Realizadas las comprobaciones pertinentes, el peligro existe. El actual gobierno foral, según las fuentes consultadas, está empeñado en mantener la banda. «Tiene voluntad política», dice. El problema se centra en cómo hacer para que perviva.

Encontrar el principio del ovillo obliga a girar la vista casi veinte años atrás. El Ejecutivo provincial que lideró el asesinado Fernando Buesa contaba con Javier Rojo, actual número uno del Senado, como titular de Presidencia. Y decidió no renovar las plazas de txistularis. Así, la banda viviría lo que sus miembros permaneciesen como funcionarios forales. Las cosas que largo se fían terminan, por tarde que parezca, en llamar a la puerta.

Dos jubilaciones

Y los nudillos ya la golpean. La Diputación cuenta ahora mismo con cuatro txistularis, número mínimo e imprescindible para tocar en los compromisos, solemnes y festivos. Pero dos de ellos se encuentran a punto de estrechar la mano a la jubilación.

El primero en abandonar la vida laboral, y con ello el txistu foral, lo hará en mayo, dentro de tres meses. Jesús Moraza, portavoz de la banda, se despedirá del Palacio de la Provincia en noviembre. Si el 50% del grupo se apea, la locomotora se detendrá triste por la falta de viajeros. De los dos 'supervivientes', uno ya tiene 61 años.

El todavía cuarteto trabaja para la 'madre' Diputación desde tiempos remotos, aunque no tantos como los 73 años cumplidos por los txistularis forales desde que se fundaron como símbolo alavés. «Cada uno trabajamos en nuestros departamentos y ensayamos un rato todos los días, menos los lunes», aclara Moraza.

Pese a reconocer el riesgo real de que la banda se extinga, el líder de los músicos se siente optimista. «Yo sé que el propio Ramón Rabanera lleva mucho tiempo trabajando y empeñado para que se mantenga. Anda en ello y supongo que con una norma legal que anule la que decidió Rojo hace años se puede solucionar».

Ahí reside el problema. ¿Cómo encajar el deseo de mantener los txistularis con convocatorias de empleo que deben garantizar pluralidad y libre concurrencia? «Quizá en la próxima OPE se pueda introducir algo en lo que figure el mantenimiento de la banda, pero eso hay que negociarlo con los sindicatos. Función Pública lo está estudiando, pero no es fácil. ¿Cómo convocas plazas que exijan conocimiento de txistu? ¿Por qué tendría que tener más derecho para ser administrativo alguien que sepa tocarlo? No es un mérito objetivo», indican fuentes gubernamentales.

Se desconoce si a Jesús se le abren las carnes ante la posibilidad de acabar con 73 años de usos y costumbres, pero algo puede haber de ello. «Hombre, sería romper una tradición y todos sabemos que si algo desaparece es muy difícil recuperarlo». ¿Cómo se lo tomarían los alaveses? «Yo creo que al de a pie le parecería mal. Lo que pasa es que ahora la gente pasa mucho de todo». Y Moraza recuerda sus actuaciones por San Prudencio, las recepciones, el Parlamento vasco, los pueblos, la canonización de María Josefa Sancho de Guerra en Roma, las fechas marcadas en las Juntas Generales o las demostraciones en Murcia, Niza o Gales.

 
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