La delicada mercancía que llega hasta el Mercado de Mayoristas de Vitoria pasa más tarde por los escaparates de los minoristas de la ciudad, hasta recalar luego en la sartén y, finalmente, en el paladar, en un estado «óptimo» para su consumo. Eso, en la mayor parte de los casos. Es más, el porcentaje de perecederos -pescado, frutas y verduras- que se retira de la circulación en Vitoria porque su mal estado no lo hace apto para el consumo es «anecdótico».
Así al menos lo refleja el informe que los técnicos del Departamento municipal de Salud y Consumo, Demsac, han redactado sobre sus actuaciones en 2006. Según ese balance, al que ha tenido acceso EL CORREO, los inspectores del Ayuntamiento decomisaron en el último año una media de 9 kilos de pescado semanales de los cerca de 50.000 que nueve empresas acercan en ese tiempo hasta MercaVitoria. En total fueron 454 kilos de chicharro, bacalao, calamar y langostinos, así como 13 kilos de gambas, que «no estaban frescos o tenían demasiado conservante».
El exhaustivo control que cada mañana efectúan los técnicos, afecta tanto a las cajas en donde llega la mercancía y a las instalaciones en las que entran, como a la manipulación y a los vehículos donde se transportan.
Eliminar el anisakis
Además, desde primeros de 2006, los inspectores toman muestras al pescado para conocer si tiene parásitos, como el anisakis. «En la mayoría de las veces se encuentra en la merluza y los lirios», afirman los funcionarios, que recuerdan el «importante papel» de cocineros y consumidores a la hora de acabar con los nemátodos en el congelador, el horno o la sartén.
En cuanto a las frutas y las verduras, sólo 4.840 kilos -a menudo de fresas, melocotones o melones- «llegó con moho porque se recolectó y guardó en cajas con humedad». La cantidad de esta mercancía que pasa por MercaVitoria cada semana ronda los 250.000 kilos.