Jueves, 15 de febrero de 2007
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ÁLAVA
El amor no tiene edad
Alumnos de ESO del instituto Federico Baraibar participaron ayer en un concurso de cartas románticas
El amor no tiene edad
JIMENA lee su lírica carta de amor. / BLANCA CASTILLO
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En el diccionario mental de sinónimos de muchos mayores, al lado de 'adolescente' figuran los dos puntos y términos como 'rebelde', 'pasota' o 'contestatario'. Vi-deojuegos, 'mp3', aversión por la lectura... ¿Cuánto hay de leyenda en todo ello? Se ignora el porcentaje, pero se presume que bastante. De lo contrario, no se explica la respuesta masiva de los estudiantes que cursan Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en el instituto Federico Baraibar a un concurso sobre cartas de amor. Aprovechando el 14 de febrero, el centro provocó a sus alumnos para que sacaran fuera lo que, indudablemente, llevan dentro.

Existen teorías psicológicas que desmontan las corazas adolescentes. Dicen que debajo de esa armadura 'made in nada me afecta' no hay más que rascar un poquito para deshacerles el alma. Lo que ayer se escuchó al mediodía en el salón de actos del antiguo instituto mixto avivaba las emociones.

Sentimientos que están

Ocho escolares de ESO recibieron los diplomas que los distinguían por el contenido de sus textos. Por ejemplo Jimena, vitoriana de 14 años con padres de Guinea Ecuatorial, incluyó en su creación pasajes líricos. «Descomponía tu cuerpo con medias palabras» o «mi musa color canela». ¿Te basas en algo que te ha ocurrido a ti? «Es algo que le ha pasado a una amiga y me he inspirado en ella».

El rumano Catalin, gorra por encima de la melena y sudadera con capucha, logró el premio especial por la sensibilidad, de acuerdo al criterio de los profesores de Lengua y Literatura. Lleva cinco meses en la capital alavesa, tiene 15 años y reconoce que publicar interioridades «da un poco de vergüenza, pero los sentimientos están ahí». Catalin aludía en su carta a una «querida princesa», un amor «correspondido» por la que haría cuanto hiciese falta para mantenerla a su lado.

El pequeño Hussein Mohamed, saharaui con dos años de residencia en Vitoria y 13 de edad, humedeció unos cuantos pares de ojos. ¿Pero no dicen que pasáis de todo? «Sí, eso dicen. Pero toda la gente tiene sensibilidad, también los de nuestra edad». Y si no, lean la dedicatoria de amor filial. «Dios no puede estar en cualquier lugar y por eso creó a la madre». Glub.

 
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