Una modelo uruguaya de 18 años murió ayer, al parecer de un fallo cardiaco agudo, seis meses después de que falleciera por la misma causa su hermana, de 22 años, también maniquí. En el último año han sido siete las modelos que mueren en Uruguay y en Brasil por causas vinculadas a desórdenes en la alimentación, pero el trágico fin de las dos hermanas con tan escasa diferencia de tiempo ha provocado estupor y una honda conmoción en el pequeño país sudamericano.
El cuerpo inerte de Eliana Ramos fue encontrado el martes en su cama de la casa de su abuela, con quien vivía en Montevideo. La anciana creyó que la adolescente estaba dormida y, al no poder despertarla, llamó a un servicio de emergencia, pero los médicos la hallaron muerta, sin signos de violencia en su cuerpo y «con signos de una alimentación deficitaria». El médico forense que intervino en la autopsia explicó ayer que la causa del fallecimiento fue «un fallo cardiaco agudo» de origen por ahora desconocido.
Las amigas de Eliana señalan que la joven estaba recuperándose con ayuda psicológica de la trágica muerte de su única hermana, Luisel Ramos, que cayó fulminada el 3 de agosto de 2006 tras participar en un desfile realizado en el marco de la Semana de la Moda de Montevideo. Ante la muerte de Luisel, los medios periodísticos habían especulado con la posibilidad de que padeciera un cuadro de anorexia grave, pero los abogados de la familia lo desmintieron y la autopsia reveló que la muchacha había muerto a causa de un paro cardiaco fulminante, atribuido a un cuadro de estrés agudo.
El gerente de la agencia de modelos en la que trabajaban ambas jóvenes, el argentino Pancho Dotto, recordó que Eliana había debutado en la pasarela pocas horas antes de que muriera su hermana, y desfilaba desde entonces sin problemas. «No padecía ningún trastorno alimenticio, hacía deportes y nunca tuvo una delgadez extrema», aseguró Dotto. «Evidentemente aquí hay un problema genético, no de alimentación», concluyó.