Las antiestéticas bolsas de basura están a punto de desaparecer por completo de las calles de Vitoria. El Ayuntamiento instaló ayer, en el cruce de Baiona con Landaverde, el primero de los 1.500 contenedores que sustituirán a los 2.700 puntos de recogida. Su colocación será de forma paulatina a lo largo de los próximos cuatro meses.
Los nuevos recipientes, con capacidad para 3.200 litros cada uno, recogerán los desechos orgánicos y los materiales no reciclables. Se limpiarán todos los días del año. Los discapacitados podrán abrir sus tapas superiores gracias a una manivela lateral.
Los primeros en disfrutarlos serán los vecinos de Lakuabizkarra, que durante estos días deberán modificar sus hábitos a la hora de depositar sus desperdicios. Les seguirán los residentes de Sansomendi, Ali, San Martín y Armentia hasta completar el despliegue por toda la ciudad.
Lo que no cambiará serán los horarios para depositar la basura. Es decir, los vitorianos sólo podrán dejar las bolsas en los nuevos contenedores de nueve a once de la noche, durante los 365 días del año.
Malos olores
Para evitar las basuras a deshora, la concejala de Medio Ambiente, Idoia Garmendia, lanzó ayer un llamamiento a la concienciación y el civismo. «Acabar con los malos olores sólo depende de nosotros mismos, aunque los que hasta ahora no respetaban los horarios, probablemente lo seguirán haciendo», vaticinó la edil popular.
Para explicar todas estas novedades, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una campaña informativa en la que buzoneará folletos a todos los domicilios. También habrá un equipo de monitores que informará 'in situ' a los vecinos sobre el funcionamiento de los contenedores. Otro más les asesorará durante las dos horas habilitadas para la recogida.
«Se trata de concienciar de la necesidad de continuar bajando la basura desde casa en una bolsa pero, en lugar de depositarla en la acera, introducirla en uno de estos recipientes», detalló la edil popular. Garmendia avanzó además la posibilidad de aumentar en un futuro el parque de estos nuevos contenedores aunque no concretó el número ni las zonas.
Los planes para lograr una ciudad más ecológica no acaban ahí. El siguiente paso, más ambicioso y aún sin fecha concretar para su puesta en marcha, consistirá en separar los actuales desechos domésticos en dos bolsas diferenciadas. Una dedicada a los residuos orgánicos -restos de comida- para su posterior reciclaje en la recién inaugurada planta de tratamiento de Júndiz. Se deberán dejar en alguno de los 500 futuros contenedores de tapa marrón.
El resto de la basura no reciclable se deberá seguir depositando en los contenedores grises que ayer empezaron a colocarse. Tanto éstos como los de tapa marrón están fabricados también con metaloplástico, al igual que los renovados depósitos azules para cartón y amarillos para el plástico, instalados por FCC.
La idea es sembrar Vitoria de islas de reciclaje repartidas en sitios estratégicos, de manera que en un mismo viaje el vecino puedan tirar toda su basura .