El plan para segregar nueve concejos de Amurrio y reconstituir los antiguos ayuntamientos de Lezama y Arrastaria tiene visos de quedar en papel mojado después de que los socialistas se sumen al no. El PSE pedirá al Gabinete Rabanera la retirada del proyecto que la Diputación remitió a las Juntas Generales tras constatar la validez del procedimiento seguido por los impulsores de la secesión. A juicio de la juntera socialista Maite Carnero, «no existe un consenso suficiente entre las partes implicadas».
Y esta cuestión no es baladí, porque para que los vecinos de Lezama y Arrastaria disfruten del mismo nivel de servicios que tiene ahora, los nuevos consistorios tendrían que firmar varios convenios de colaboración con el de Amurrio; tal y como apunta el informe jurídico que avaló la legalidad de la iniciativa de segregación. Algo complicado en estos momentos.
Según adelantó a EL CORREO Carnero, si la petición de segregación va de todas maneras a un próximo pleno, su partido «optará casi con total seguridad por el voto negativo». De esta forma, la propuesta fracasaría y Álava no tendría que elegir a dos nuevos alcaldes en los próximos comicios, ya que el PP se ha posicionado en contra de la iniciativa desde el principio y populares y socialistas son mayoría en las Juntas Generales.
El PNV, el principal partido de la oposición, votará sin embargo a favor «porque es la voluntad de la mayoría de los vecinos Lezama y Arrastaria». Para los jeltzales, éste es un hecho comprobado, ya que las promotoras de la secesión recabaron la firma del 65% de los electores de los pueblos en 2002.
Sin embargo, Juanjo Yarritu, de EA, formación que gobierna en Amurrio desde hace veinte años, aseguró que el proceso de recogida de firmas no fue limpio. «Varios vecinos fueron presionados», dijo. Por ello, EA unirá su voto al del PP y PSE, si es que el proyecto va a pleno.