Joseba Garmendia no levanta cabeza. Ayer su cuádriceps volvió a decir basta. Transcurrían los primeros minutos del partidillo montado en el entrenamiento y Mané había dejado entrever algunas de sus cartas para el duelo contra el Getafe. El de Balmaseda había confeccionado un once con los teóricos titulares entre los que se encontraba el centrocampista. Fue en una carrera tras la que dio una asistencia al área. No hizo más. Sintió molestias.
Apesadumbrado, cruzó el campo. Serio. Con la cabeza gacha y pensativo. Otra vez, parecía repetirse. Bajó la escaleras que dan acceso a los vestuarios y desapareció para rumiar su mala suerte en solitario. Nueva lesión en el recto anterior de su cuádriceps de la pierna derecha. ¿Duración?, los servicios médicos rojiblancos le examinarán hoy para determinar el alcance exacto de la lesión. Al traste con sus ilusiones y con los planes del técnico.
Incógnita
Por lo que mostró, Mané tenía la intención de repetir el once que tan buen resultado le dio en Anoeta. Aranzubia en la puerta, Casas Expósito Amorebieta y Sarriegi en defensa, Murillo e Iraola de doble pivotes, Javi Martínez, Yeste y Garmendia en el centro del campo y Urzaiz en punta. Tras la retirada del de Basauri no hizo cambios. Más leña para una plantilla que huele a enfermería. Más cábalas para el de Balmaseda. A falta de dos días para un choque trascendental, el equipo titular vuelve a estar en el aire. Por si fueran pocos, otro contratiempo a solucionar.
Entre las opciones con las que cuenta puede optar por mantener el esquema 4-2-3-1 que ensayó. Le bastaría con decantarse por la incorporación de Etxeberria en lugar de Garmendia. Interior por interior. Ahora la incógnita está en saber si se decantará por esta opción o por cambiar a un 4-4-2 para lo que el movimiento de hombres sería más acusado. Javi Martínez pasaría la banda, lugar que ya ha ocupado en más de una ocasión. Así, en la punta, junto al navarro, se abriría un hueco que podría ser para Aduriz.