Bezares ya esperaba este respaldo desde que hace unos días logró que los miembros de la FAVA aprobasen su gestión «por unanimidad». El presidente, que no será nombrado oficialmente para el cargo hasta el 9 de marzo en una próxima asamblea general, confiará para la nueva junta directiva en Eduardo Cervera, que pasa de ser secretario a su 'mano derecha', Javier Sáez de Vicuña y Fernando Cuesta. Aún medita quiénes serán su vicesecretario y tesorero segundo.
El presidente de la FAVA, que en su primer mandato ha tenido que ver cómo San Martín abandonaba la federación, insistirá en los objetivos que ha defendido desde su nombramiento. Así, apostará por fomentar el espíritu asociacionista en los barrios de Vitoria y en los pueblos alaveses. De los dieciséis grupos que componen ahora la FAVA, 13 radican en Vitoria, dos en Amurrio y otro en Labastida.
«Vamos a volcarnos mucho más en los problemas de los ciudadanos, de cada zona. Atender todas las demandas de seguridad, de limpieza, de problemas sociales... Vamos a recorrer los barrios, a estar físicamente en ellos».
El dirigente vecinal cree que el Ayuntamiento mantiene deudas con distritos como Ariznavarra o Sansomendi, «que tienen obras atrasadas», y reclama paciencia a los nuevos habitantes de Salburua y Zabalgana. «Tienen que entender que esos barrios aún se están creando y que los servicios van llegando a la vez que los vecinos».
Desde su acceso al cargo, José Luis Bezares se ha empeñado en dotar de contenido a la segunda 'a' de FAVA. Quiere que la federación se siga abriendo a la provincia y, para ello, anuncia reuniones ordinarias en pueblos donde aún no se han fundado asociaciones de vecinos.
La inmigración
En este segundo mandato pretende «cerrar bien, no en falso y para que sirva de ejemplo a otras localidades, el problema muy serio que se da en Labastida, el de la convivencia con una familia de etnia gitana». Y no desea quemar tantas energías en asuntos como la inmigración, por «la falta de respuesta».
La FAVA ha invertido «demasiado tiempo», según Bezares, en acercarse a los distintos colectivos extranjeros. «Por supuesto que siguen teniendo nuestras puertas abiertas, pero no hemos obtenido ni mucho menos la respuesta que esperábamos».