«Se puede y se debe desarrollar una ciudad con criterios de sostenibilidad y, en este sentido, Vitoria es una ciudad ejemplar». Así lo aseguró ayer el urbanista y catedrático de Economía Aplicada de la UPV, José Allende, durante una jornada sobre desarrollo sostenible celebrada en Vitoria. El experto, que alaba el «cuidadoso» proceso de expansión de la capital alavesa, desvela en esta entrevista la fórmula del éxito: «recuperar y rehabilitar hacia el interior antes de coger una hectárea de suelo en la periferia».
-¿Es sostenible el modelo de desarrollo urbano de Vitoria?
-Sostenible, no, porque nada físico puede crecer de manera ilimitada. Pero sí se puede y se debe desarrollar el crecimiento de una ciudad con criterios de sostenibilidad y, en este sentido, Vitoria es una ciudad ejemplar por su modelo racional de urbanismo.
-¿Cuál es la clave para lograr ese maridaje entre política medioambiental y ordenación del territorio?
-Vitoria ha tenido en cuenta factores que muchas ciudades están empezando a entender ahora. Los espacios libres, la recuperación y conservación de espacios singulares, la rehabilitación y renovación del casco urbano, un proceso de expansión muy cuidadoso. En todo ello, Vitoria es ejemplar.
-Asegura que progreso no es sinónimo de crecimiento. Explíquese.
-Es absurdo que haya ciudades de ocho, de diez millones de habitantes. Hay que replantearse el crecimiento de muchas ciudades pero eso no significa que no tengan que crecer sino que deben hacerlo de forma más racional, coherente y pausada. Más aún cuando no hay una presión de actividad económica y de crecimiento poblacional que lo justifique.
-¿La expansión hacia la periferia hace peligrar la identidad de Vitoria?
-El crecimiento en todo el Mediterráneo ha creado un gran escándalo en toda Europa. Se habla de urbanismo salvaje, de pelotazos, de desastre. Hay que mantener los ritmos y Vitoria tiene que tener cuidado con eso. Que haya una presión poblacional y de actividad económica importante está muy bien, pero sabiendo racionalizarla y evitando esos crecimientos tan exponenciales.
-¿De ahí su apuesta por recuperar y rehabilitar hacia el interior?
-El principio de 'rehabilitación-recuperación-renovación' es el primer principio de todo urbanismo sostenible. Hay que ocupar antes los espacios de la ciudad que están obsoletos, abandonados, antes de coger una sola hectárea de suelo en la periferia.
Mirada al norte de Europa
-Le encantará entonces el plan de rehabilitación del Casco Medieval.
-Me parece estupendo. El Casco Viejo es un lugar emblemático para Vitoria y tiene muchísimas posibilidades. No debemos pensar que el desarrollo está exclusivamente en la industrialización masiva, ni en la empresa.
-Usted califica el coche como un «gran depredador». ¿Peatonalizar es otra de las claves para el desarrollo sostenible?
-Por supuesto. No se puede concebir una ciudad para el vehículo privado como se han concebido muchas. Tenemos que recuperar la ciudad para el ciudadano, la ciudad amable, multifuncional, donde podamos encontrarnos, donde haya menos contaminación. Y esto no es algo utópico. Está ocurriendo en muchas ciudades del norte de Europa.
-Y en todo ello, ¿qué papel debe desempeñar la Agenda Local 21?
-Si existiera voluntad política real, la Agenda Local 21 sería un instrumento excepcional para aplicar criterios de sostenibilidad al nuevo planeamiento urbano. El problema es que muchas veces se está utilizando como mero maquillaje y eso es peligroso. Yo creo que debería incorporarse en los propios planes generales o en las normas subsidiarias con fuerza regulatoria.
-¿Cuál es la gran amenaza para el desarrollo sostenible de una ciudad media como Vitoria?
-La gran amenaza es que la población no esté concienciada, informada y sensibilizada ante estas cuestiones. Tenemos que cambiar el modelo de producción y consumo en el que se soporta esta civilización. No podemos seguir con ese 'desarrollismo' depredador ni con ese consumismo voraz. Hay que dar una esperanza al futuro y para ello hay redefinir el presente.