Sábado, 17 de febrero de 2007
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ECONOMÍA

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General Cable cierra la compra de la firma alavesa Cablenor y mantiene sus 180 empleos
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La multinacional norteamericana General Cable cerró en enero la compra de la empresa alavesa ECN-Cablenor y mantiene desde entonces la actividad de la planta y el empleo de sus 180 trabajadores. El nuevo propietario ha incluido la instalación vitoriana en un plan de inversiones que afecta a las cuatro plantas que tiene en España. Además de la de Vitoria controla otras tres en Cataluña.

El cierre del proceso de venta iniciado a mediados de 2006 quedó despejado definitivamente en el pasado otoño con un dictamen favorable del Servicio de Defensa a la Competencia. Esta resolución era imprescindible para garantizar que General Cable no se convertía, con la compra de Cablenor, en un fabricante dominante en el mercado español de cable para tendidos eléctricos. A partir de entonces, los gestores empresariales que controlaban la empresa desde 1998 negociaron el precio de la fábrica. El acuerdo, cuya cuantía económica no se ha revelado, incluyó el compromiso por parte del comprador de mantener la plantilla.

Los trabajadores, que asumieron la propiedad de las acciones de Echevarría Cablerías del Norte en 1994, las cedieron a una gestora dirigida por Manuel Fernández García, ex presidente de Babcock & Wilcox, en la que también figuraban profesionales del grupo vizcaíno Digeco. Esta gestora profesional, que logró reflotar una de las dos plantas que tenía Echevarría Cablerías del Norte, es la que ha percibido el pago hecho por General Cable.

La corporación compradora es uno de los principales líderes mundiales en la fabricación de cable para diversas aplicaciones, incluidas las de transporte de energía.

Salvada de la crisis

General Cable posee 28 plantas productivas situadas en once países, aunque su núcleo fabril, integrado por 18 factorías, está ubicado en los Estados Unidos. Penetró hace unos años en España al adquirir una companía cablera catalana. A los los norteamericanos les interesa la fábrica vitoriana porque completa su gama de producto en Europa.

La integración de la factoría de ECN-Cablenor en una gran corporación mundial supone la salvación definitiva de la crisis que amenazaba su superviviencia hace menos de diez años. El reflotamiento provisional ya fue logrado a partir de 1997 con la aplicación de un rígido ajuste que congeló los salarios de la plantilla hasta 1999.

La venta del solar de la panta que tenía Echevarria Cablenor junto al parque de Gamarra fue decisiva para financiar la prejubilación de 117 obreros -un 40% del empleo total existente antes de la crisis- y sanear las cuentas de la empresa.

 
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