Madre de dos niños de corta edad, esta secretaria de dirección, de 30 años, se percató de esta circunstancia «por azar». Un día comprobó que su hija, de poco más de un año, tenía un bulto en la cabeza. Se intranquilizó y decidió coger cita con el especialista para que la viera. «Miró a la niña y me mandó que le hiciera unas placas». Cuando regresó a la consulta con las radiografías, el 'pediatra' las vio y dijo que «todo era normal». Para el radiólogo, también. Había incluido en el apartado de observaciones 'sin hallazgos de interés patológico'.
«Más tarde, y tras hacerle una ecografía de la cabeza en Txagorritxu se supo que tenía una fractura de cráneo fruto de un golpe. Por suerte, parece que mi hija se ha recuperado de forma natural y no tendrá secuelas», relata la madre. Inmersa en la vorágine de pruebas médicas, Beatriz comentó lo sucedido con otra madre, a la salida del colegio a donde acude su hija. «Ella está muy vinculada con el mundo de la medicina y me dijo que el pediatra que vio a mi hija no es tal. Me quedé helada», recuerda. Una llamada al Colegio de Médicos de Álava se lo confirmó.
«Derecho a saber»
«De los tres presuntos pediatras que atienden el servicio en el ambulatorio, sólo uno realmente lo es. En cambio, en la hoja que te facilita el centro de salud con las identidades de los médicos y su horario los presenta como tal», dice indignada mientras exhibe el folio con esos datos.
Aunque piensa presentar una reclamación a Osakidetza por «error de diagnóstico», la joven madre no cree que ese fallo se debiera a que se trataba de un médico de familia y no un especialista. «Seguramente no fue por eso, pero me indigna que se nos engañe. A mí no me da igual quién vea a mis hijos. El pediatra ha hecho cuatro años de especialidad. Tengo derecho a saber y, en consecuencia, a elegir si me voy a la privada», reclama.
El gerente de la comarca sanitaria de Álava responde, por su parte, que «no se hace propaganda» de esta práctica «pero tampoco se oculta». «Si un paciente pregunta por la formación del médico se le responde», concluye Antonio De Blas.