La información publicada ayer por EL CORREO, en la que se desvelaba cómo una cuarta parte de los médicos que atienden a bebés y a niños en los ambulatorios de Vitoria no es pediatra, ha provocado una triple reacción. Los especialistas de esta disciplina urgen a Osakidetza la contratación de facultativos en el extranjero para paliar el déficit. Numerosos padres exigen indignados información. Mientras, el PP y PSE anuncian que interpelarán al consejero Gabriel Inclán sobre esta carencia.
«Urge buscar soluciones de choque a este déficit», afirmó ayer el presidente de la asociación vasca de Pediatría de Atención Primaria, Ramón Ugarte. La noticia no ha cogido por sorpresa al colectivo. «Conocemos el problema desde hace tiempo. En diversas reuniones con Osakidetza hemos expresado nuestra preocupación por el hecho de que una carencia que, en principio, parecía puntual se haya convertido en crónica», comenta Ugarte. El médico infantil adscrito al ambulatorio Aranbizkarra I detalla que en la capital alavesa están sin cubrir siete plazas que en los dos últimos años han quedado vacantes, bien por jubilaciones o por traslados. Estas siete consultas han pasado a ser atendidas por médicos generalistas. A ellas se suman otras sin concretar hasta rondar la decena.
Para paliar la falta de especialistas, la asociación vasca de Pediatría de Atención Primaria reclama a Osakidetza «que contrate profesionales en el extranjero. Es algo que ya están haciendo otras comunidades como Extremadura o países como Irlanda. La medicina privada -recalca- también está recurriendo a titulados de otras naciones».
El presidente de un colectivo que agrupa a dos centenares de profesionales añade que esta medida debe ir acompañada de otras como un aumento de las plazas de Medicina en la Universidad y de MIR en los hospitales, así como una mejora de las condiciones económicas y laborales. Respecto a que el euskera sea un requisito muy importante para acceder a una plaza pediátrica, Ugarte se limita a señalar que algunos especialistas «se han ido a Castilla y León. Allí es más fácil hacerse con un puesto en propiedad».
«Fracasó en 1992»
Para Ugarte, estas iniciativas debe enmarcarse en un plan específico para resolver la carencia a medio y largo plazo, porque en un futuro no demasiado lejano «no va haber suficientes médicos de familia, y menos aún pediatras», advierte. A renglón seguido, lamenta que la Administración esté de brazos cruzados. «Existe una falta de previsión para afrontar el problema que se viene encima».
La sustitución de especialistas por médicos generalistas ya se ensayó en 1992 sin ningún éxito. «Se intentó hacer en la zona rural de Álava, pero fracasó por la presión social», recuerda Ugarte. Los pediatras recuerdan además que la solución dada por Osakidetza «no se ajusta al modelo sanitario de la comunidad autónoma, que contempla a los pediatras» en los ambulatorios. Con estas palabras, replica al Departamento vasco de Sanidad. En declaraciones a este diario, el gerente de la comarca sanitaria de Álava, Antonio de Blas, señaló que en varios países europeos son médicos de familia quienes se ocupan de la asistencia primaria a niños. «Pero nuestro modelo sanitario -insiste Ugarte- está hecho para pediatras».
Lo que para los facultativos de la provincia es un viejo problema conocido, para muchos padres ha sido una «desagradable sorpresa». Este diario pulsó ayer la opinión de numerosas familias afectadas en cinco de los siete ambulatorios donde médicos de primaria cubren vacantes de pediatras. La queja generalizada no va contra la profesionalidad de los facultativos, sino contra Osakidetza por «ocultarnos esta información».
«No nos han dicho nada»
«Estoy indignada», exclamó Ainhoa Andino, madre de un bebé prematuro, que ayer esperaba en una consulta de Lakuabizkarra. «Lo mínimo que deberían hacer es informar, para que decidamos si venimos aquí o buscamos otro médico», agregó Noelia Fernández. En Aranbizkarra I, Vanessa Martínez aguardaba su turno con un niño de dos meses. Satisfecha de las atenciones que reciben sus dos hijos, se queja de que «no nos hayan dicho nada».
La misma reacción tuvo Cristina Moro, en el ambulatorio del Casco Viejo. «Me parece fatal que no se diga si son o no pediatras». En Sansomendi, Catalina Ramos no daba crédito. «Daba por sentado que todos son especialistas». Si bien, para otras madres, como Esther Insagurbe, paciente de San Martín, lo importante es «la confianza que transmite el médico, no el título».