El procedimiento judicial abierto en agosto de 2004 contra Ángel José A.C.-el joven que confesó haber dado muerte al compañero sentimental de su madre tras arrojarle por una ventana del piso que compartían en la zona de Adurza- se encuentra prácticamente en su recta final, a la espera de que la Audiencia de Vitoria señale la fecha del jucio. Según ha podido saber EL CORREO, la Fiscalía y la defensa coinciden en imputar al acusado un delito de homicidio y en solicitar su absolución, al considerar que las «alteraciones psíquicas» que padece le eximen de responsabilidad penal. No obstante, solicitan que sea internado en un centro psiquiátrico durante un máximo de diez años.
La acusación particular, que representa a los hijos de la víctima, Francisco Gómez Figueroa, de 86 años, no comparte esa tesis. Aunque atribuye al imputado el mismo delito, solicita que se le imponga una pena de 10 años de prisión, así como el pago de una indemnización a la familia del fallecido, según indicaron ayer a este diario fuentes solventes.
El trágico suceso ocurrió hacia la una y media de la tarde del 30 de agosto de 2004, poco después de que Ángel José se quedara a solas con Francisco en la vivienda, situada en la primera planta del número 45 de la calle Heraclio Fournier, en Vitoria. Su madre acababa de salir a comprar el pan y les dejó sentados a la mesa, dispuestos a comer.
Nadie sabe qué pasó en su ausencia, salvo que el anciano cayó desde una ventana a la calle Raimundo Olabide, en la parte trasera del edificio donde residía, y murió allí mismo.
«He sido yo, he sido yo»
Una camarera de un bar próximo avisó a la Policía Municipal y aseguró haber visto a Ángel José gritar desde una ventana: «he sido yo, he sido yo». El propio acusado telefoneó a la Guardia Urbana para comunicar que acababa de defenestrar a Francisco. Ese mismo día aseguró a la Ertzaintza que había matado al anciano porque «abusaba» de sus hermanas. No obstante, al día siguiente modificó esa versión y dijo a la juez que Francisco había propuesto a sus hermanas «que se dejasen tocar».
El fiscal y la defensa califican de «ideaciones» de Ángel José los comportamientos que atribuyó a Francisco, toda vez que no consta que fueran ciertos. Asimismo, señalan que, horas antes del crimen, el joven había acudido a una consulta psicológica y no tomó los antidepresivos que le recetaron. Con anterioridad, había estado ingresado en unidades psiquiátricas en cuatro ocasiones y, según los médicos, padece esquizofrenia paranoide y depresión postpsicótica. Trastornos que pueden llegar a anular su capacidad de querer, entender y obrar.