Las rampas mecánicas del Casco Viejo funcionan desde hace un mes y no han conocido la tregua. Los vándalos se ceban con ellas cada fin de semana y los tapices rodantes sufren sabotajes y agresiones. El Ayuntamiento de Vitoria tiene cámaras suspendidas de varias fachadas que graban todo lo que sucede, pero parece que esta medida no es tan eficaz como se esperaba. Por este motivo, empiezan a surgir propuestas para incrementar esa vigilancia.
Las imágenes son registradas en la sede de la Policía Municipal en Aguirrelanda. Cuatro cámaras controlan el cantón de La Soledad, y otras dos el de San Francisco Javier. Pero nadie revisa esas filmaciones al segundo, así que la Guardia Urbana ha propuesto la instalación de un centro de control para visionar las imágenes «a tiempo real», es decir las 24 horas del día.
La propuesta forma parte de un informe de los agentes locales en el que reconocen las limitaciones del actual sistema de grabación. Las imágenes se copian en un ordenador policial. Por ejemplo, cuando se produjeron ataques entre el 2 y el 4 de febrero los agentes llegaron a localizar dos secuencias sospechosas, aunque a posteriori y tras un arduo trabajo. Tal y como cita el documento, «es poco menos que imposible revisar a tiempo real la grabación de cuatro cámaras durante 36 horas».
Al mismo tiempo, y como alternativa al centro de control, la Policía Local plantea también la posibilidad de que las rampas incorporen un sistema que registre la fecha y la hora de las averías. Así, encontrarán más rápido las secuencias de ataques vandálicos. La Guardia Urbana cree que esta iniciativa se puede poner en marcha, aunque de momento «no está contratada» por el Ayuntamiento.
Golpes «con saña»
Los responsables de la empresaque instaló las rampas mecánicas, Thyssen Krupp, están valorando ya el coste de instalar un centro de control para visionar las imágenes, así como la puesta en marcha de «un operativo a realizar en caso de parada». Ese presupuesto será enviado en breve a la Agencia de Renovación Urbana, la sociedad municipal encargada de recuperar el Casco Viejo. Los andenes costaron 6 millones de euros y las cámaras de vigilancia cerca de 50.000.
Los portavoces de la firma que ha instalado los tapices también insisten en que «el vandalismo» provoca la mayoría de averías. De hecho, afirman que los andenes sufren «patadas» y que hay gente «que los golpea con saña», tal y como han constatado los técnicos con sus propios ojos.
En sus informes admiten que las rampas se han parado alguna vez porque su maquinaria se colapsaba por «arena y cristales» procedentes de la limpieza de las calles con agua a presión que realiza la empresa FCC. Esta cuestión se ha solucionado en los últimos días entre ambas firmas.