Los autores del plan de movilidad son conscientes de que una ciudad ecológica debe ser, además, operativa. Así, una vez despejado de coches la mayor parte del espacio urbano con las 'supermanzanas', plantean otras alternativas que no sean las dos piernas o la bici para desplazarse. Para ello proponen otra revolución. Ésta vez, en el transporte público.
Tras constatar que, «pese a los esfuerzos realizados», el número de usuarios de la red de urbanos de Vitoria «se ha estancado o disminuye» en los últimos años, proponen un cambio radical en el servicio. Así, si en la actualidad hay 51 autobuses que cubren 17 líneas a lo largo de 209 kilómetros, plantean reducir las líneas a sólo 7, ampliar la flota a 63 unidades y rebajar el trayecto a 131 kilómetros. «La clave está en que los recorridos cambian y en algo muy importante: la frecuencia. Ahora es muy alta, de 20 minutos. Debe bajar a 10», indicó el director de la Agencia de Ecología Urbana de barcelona.
Según recoge el plan, tres líneas serían circulares, dos unirían el norte y el sur de la ciudad -una al Este y otra el Oeste- y las dos restantes harían lo propio de Este a Oeste. «El acceso a los urbanos no estaría nunca más lejos de 300 metros para ningún ciudadano. Y todo el mundo estará a un máximo de 30 minutos en autobús de cualquier punto de la ciudad. No habrá excusa para ir en coche», aseguró Salvador Rueda.
Tranvía más largo
La reorganización del transporte público de Vitoria no acaba ahí. Los especialistas catalanes apuestan por incorporar unos autobuses articulados de gran capacidad para propiciar otros enlaces. Por un lado, el del polígono industrial de Betoño con Armentia y, por otro, el de Ali-Gobeo con Salburua a través de la avenida que se habilitará sobre las actuales vías de Renfe, una vez que se soterre el ferrocarril.
Por supuesto, Rueda y su equipo tampoco contemplan el paso del tráfico privado en esa futura vía. Tan sólo el de los servicios públicos. En este punto, Rueda anima al Ayuntamiento a «densificar la zona para coser bien la ciudad y, a la vez, crear nuevas áreas de centralidad. Y para eso hace falta crear actividad», recalcó.
La sugerencia sin duda más arriesgada de todas toca de lleno al tranvía. Y es que la agencia barcelonesa pretende que, para 2015, el trayecto del metro ligero se estire al Norte hasta el mismo aeropuerto de Foronda y, al Sur, hasta Esmaltaciones San Ignacio. De ser así, los vagones cruzarían Vitoria en diagonal.