El alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, volvió a escenificar ayer su acercamiento hacia el PNV, el grupo con el que negocia inversiones puntuales para mejorar el presupuesto prorrogado de 2007. Alonso subrayó la «buena disposición al diálogo» de los nacionalistas, algo que le ha llevado a retirar la demanda que había presentado contra el portavoz jeltzale, Mikel Martínez, quien le había acusado de presionar a los técnicos municipales en favor de los intereses del gobierno. «Él también está harto de la bronca política y representa al primer partido de la oposición», zanjó.
En cambio, Alonso dijo que el PSE «no está dispuesto a dialogar y ha recurrido a descalificaciones personales», además de que «cada día dice una cosa».