Martes, 27 de febrero de 2007
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ÁLAVA
«O era un terremoto o un avión supersónico»
Vecinos de Añana, Ribera Alta y Lantarón se dan un gran susto al sentir un temblor de tierra de 2,8 grados en la escala Richter, que no produjo daños importantes pero sí grietas
«O era un terremoto o un avión supersónico»
GRIETA en un camino vecinal de Salinas tras el seísmo. / J. MONTES
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TERREMOTOS
En Vitoria: el 18 de marzo de 1817 llegó a 5 en la escala Richter. El epicentro fue en Arnedo.

Otros: en Villabezana (1916), en Santa Cruz de Campezo (1915), en Salvatierra (1929 y 1965). La mayoría superó el grado 5 de Richter.

Arana, Zalduondo y Asparrena: municipios cuyas casas deben construirse con técnicas antisísmicas.

Retorno: cada 500 años se espera un movimiento de grado 6.

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«Me ha despertado un gran estruendo. Como tenemos obras cerca, he pensado que era una grúa que se había caído. Y he salido a comprobarlo. 'Esto es un terremoto o un avión supersónico', me ha dicho mi marido». Ana Isabel Ciruela, vecina de Salinas de Añana, necesitaba ayer contar el pequeño susto que acababa de vivir. Sobre todo después de comprobar que habían aparecido sendas grietas en el suelo de su casa y en un camino cercano.

Como ella, muchos vecinos de las poblaciones de Añana, Ribera Alta y Lantarón amanecieron bruscamente. A las 7.35 de la mañana se produjo un temblor de tierra de 2,8 grados de magnitud en la escala de Richter. En teoría, por debajo del umbral en el que los expertos señalan que no suelen ser percibidos por la población. El epicentro estaba situado a unos cinco kilómetros al sureste de Salinas y al norte de Lantarón, cerca de la localidad de Villambrosa. Los sismógrafos del Instituto Geográfico Nacional registraron el sismo, uno más de los 78 que han tenido lugar en la Península Ibérica y en su entorno en los últimos diez días. Doce de ellos fueron más importantes que el de Salinas.

Debe haber gente más sensible que otra en estos casos porque ni el alcalde de Salinas, Marino Ruilope, ni otras vecinas como Basi Ortiz de Zárate, de 77 años, sintieron nada cuando se movió la tierra. «Y luego he ido a por el pan a la plaza y nadie ha dicho nada», relataba Basi, aún incrédula.

«Una gotica de ruido»

Sin embargo, en el convento de las Comendadoras de San Juan de Acre, las monjas sí lo notaron. «Estábamos rezando en la capilla. Hemos notado una gotica de ruido. Pero hemos seguido a lo nuestro. Es difícil que se mueva este monasterio», decía la hermana Ascensión Alonso.

«A mí me ha llamado SOS-DEIAK para contarme lo sucedido y decirme que no me alarmara», comentaba el alcalde Marino Ruilope. Más al Este, el Ayuntamiento de Ribera Alta recibió varias llamadas desde Pobes y Caicedo Sopeña. «Nos dicen que ha habido una explosión seguida de un temblor. Y en algún caso, se había movido la cama», indicaron desde el Consistorio.

La alarma también cundió en los pequeños pueblos del municipio de Lantarón, situado al sur del epicentro del terremoto. «El diapiro que conforma el valle salado está en movimiento y explica el sismo», indicó el geólogo de la UPV Arturo Apráiz. Los expertos consideran que la posibilidad de sufrir un gran terremoto en Álava es improbable, al estar alejados de la falla Pirenaica, la más actica del norte de España. Pero el peligro sísmico se contempla desde 2004 en los protocolos de emergencias. Tres municipios, Valle de Arana, Zalduondo y Asparrena deben construir sus edificios con técnicas antisismo. La estadística dice que puede haber cada 500 años un movimiento de categoría 6, es decir, que afectaría a fachadas, muebles y cornisas.

 
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