La torre de Doña Ochanda, el edificio renacentista reconstruido en 1970, está en obras. La sede del Museo de Ciencias Naturales, uno de los inmuebles más visitados de la capital alavesa, luce desde hace varios días toldos y andamios que tapan su esbelta figura. Y es que el emblemático edificio, una de las más hermosas puertas de acceso al Casco Medieval, necesita renovar su cubierta y las bombas que dan calor a su interior, explicó ayer el director del Departamento foral de Urbanismo y Arquitectura, Juan Pablo García de Vinuesa. La Diputación invertirá 163.000 euros en unos trabajos de puesta a punto que ejecutará durante los próximos dos meses la empresa Segurola.
Los técnicos forales, detalló García de Vinuesa, habían constatado que las tejas y canalones del tejado de la torre se encontraban en «mal estado» debido a las filtraciones de agua y a las sucesivas intervenciones a las que se había sometido esta parte del inmueble en los últimos años. Por ello, han decidido cambiar estos elementos y aprovechar para pintar la madera del tejado, las puertas, ventanas, barandillas y barrotes de forja.
Pero además, el edificio -que atesora en su interior una importante muestra de fósiles, ámbar del Cretácico Inferior, restos de meteoritos, un fabuloso herbario y una de las más importantes colecciones de insectos de España, entre otras maravillas-, se beneficiará de otra mejora. Dado que había que poner andamios para renovar la cubierta, Arquitectura ha aprovechado para sustituir la máquina climatizadora situada en la pequeña terraza plana situda entre el torreón y la medianera del inmueble.
La renovación de las dos bombas de calor se hará además pensando en el vecindario, sobre todo en la vivienda colindante con la torre de corte renacentista, agregó el responsable de Urbanismo y Arquitectura. Así, se van a introducir medidas correctoras para controlar el nivel del ruido y las vibraciones de las máquinas de climatización. «Se instalará una barrera fónica para reducir los niveles de ruido», matizó García de Vinuesa.