Jueves, 1 de marzo de 2007
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CULTURA

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Roban dos conocidas obras de Picasso en el domicilio de una de sus nietas en París
Los cuadros, valoradas en unos 50 millones, tienen difícil colocación en el mercado
Roban dos conocidas obras de Picasso en el domicilio de una de sus nietas en París
RETRATO DE FAMILIA. 'Maya à la poupée' (1938).
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Dos cuadros mundialmente conocidos de Pablo Ruiz Picasso, valorados en al menos 50 millones de euros, han sido robados en el piso parisiense de una nieta del pintor español. Se trata de dos retratos familiares frecuentemente reproducidos en numerosas publicaciones: uno de su hija Maya y otro de su esposa, Jacqueline Roque. Dada su fama, las obras tienen pocas posibilidades de circular en el mercado negro salvo si han sido sustraídas por encargo de un coleccionista apasionado o capricho de un capo del crimen organizado, opinan los especialistas. Al parecer, no estaban aseguradas.

La desaparición de ambas obras maestras, así como de un dibujo también firmado por Picasso, se produjo en el céntrico barrio de los ministerios, una de las zonas con mayor presencia policial de París. Allí, en la calle Grenelle, a dos pasos de Matignon (residencia del primer ministro), vive en un palacete del siglo XVIII Diana Widmaier, hija de Maya Picasso, junto a su compañero sentimental.

La pareja fue despertada por un ruido la noche del lunes al martes cuando dormía sola en la casa, pero no vieron nada extraño. Por la mañana comprobaron los huecos en las paredes del salón y que el sistema de alarma había sido neutralizado. No había rastros de cerraduras forzadas ni de cristales rotos. Sólo quedaba el marco del lienzo de Jacqueline, recortado con una cuchilla. El retrato de Maya, más pequeño, desapareció con marco incluido.

De 170 por 150 centímetros, la figura de la segunda y última esposa de Picasso data de 1961 y es uno de los más interesantes entre la multitud de retratos inspirados por la mujer en la que Picasso percibía la imagen ideal de la belleza mediterránea. 'Maya à la poupée', de 60 por 40 y pintado en 1938, representa a la hija del pintor y de Marie Thérèse Walter cuando tenía tres años, sentada con una muñeca en el regazo.

La investigación ha sido encomendada a la unidad de la brigada de represión del bandidismo especializada en obras de arte, conocida como 'grupo de los anticuarios'. Un portavoz de la Policía Judicial comentó que los ladrones sabían probablemente lo que buscaban ya que no ha habido otros robos en el inmueble. Con pocas pistas para resolver un golpe digno de Arsène Lupin, los investigadores han comenzado por comprobar si los delincuentes emplearon llaves robadas en su interesada demostración de amor al arte.

En todo caso, el botín corre el riesgo de no pasar desapercibido. «Las telas son tan conocidas que su negociación no haría más que atraer la atención de la policía», declaró el abogado Paul Lombard, representante de la familia expoliada, que siempre ha sido propietaria de los óleos sustraídos. El letrado anunció la decisión de personarse como parte civil en la causa para «aportar toda la ayuda necesaria a la investigación».

Las obras de Picasso, uno de los pintores más cotizados en el mercado artístico, siempre han sido presa codiciada por los amigos de lo ajeno. En París, el precedente más cercano data de enero de 2004 cuando una naturaleza muerta desapareció del Centro Pompidou. Fue recuperada cuatro meses después. A Marina Picasso, otra de las nietas, le robaron en 1989 doce lienzos de su casa en la Costa Azul. Aparecieron al cabo de cuatro días. Se los habían llevado los guardeses.

 
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