El presidente del Sevilla, José María Del Nido, afirmó ayer, en el mismo terreno de juego del estadio Ruiz de Lopera, que lamenta la agresión con una botella que ha sufrido el entrenador de su equipo, Juande Ramos, y destacó que lo sucedido no es culpa del Betis. «Que haya cuatro, seis, ocho o diez energúmenos no lo puede evitar nadie», dijo el máximo dirigente sevillista, quien recordó que hace algunos años el Ramón Sánchez Pizjuán también fue cerrado con cuatro partidos de suspensión por incidentes del público.
«Haciendo un ejercicio de responsabilidad no quiero echar leña al fuego, sólo agua», apuntó Del Nido, antes de añadir que «hay que intentar entre todos llevar esto por buen camino», comentó.
El presidente sevillista comentó que ha hablado con el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, y que éste le ha informado de que hoy mismo «están convocados los comités de disciplina» para tratar lo sucedido.