El presidente del Alavés, Dmitry Piterman, se expone por primera vez a una sanción de carácter deportivo como consecuencia de las descalificaciones e insultos que profirió contra su jugador Lluis Carreras en el vestuario a finales de noviembre de 2006. Aquel turbio episodio en la caseta, con los demás futbolistas como testigos, está hoy en manos de un juez instructor designado por la Federación Española de Fútbol.
El abogado federativo, que ultima las conclusiones del expediente extraordinario abierto al ucraniano a mediados de febrero, pedirá la inhabilitación de Piterman para desempeñar cargo directivo por un período superior a dos meses e inferior a un año. La sanción que finalmente proponga el juez será resuelta después por el Comité de Competición, que está a la espera de recibir los documentos del caso y la correspondiente solicitud de sentencia. Al órgano disciplinario corresponderá en última instancia aceptar o modificar la resolución del instructor federativo.
Gravedad
La denuncia deportiva que pesa sobre Piterman partió de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y llegó a la Comisión Nacional contra la Violencia. El órgano dependiente del CSD se la trasladó después a la Federación Española de Fútbol por ser de su ámbito y competencia. El escrito ponía de manifiesto el trato vejatorio, ofensivo e insultante que recibió Carreras de su presidente con términos, reproducidos por el propio jugador en una rueda de prensa a la que asistió arropado por sus compañeros, como «me cagüen tu puta madre», «me cagüen tu padre» y «mis hijos se follan a los tuyos».
Así, el reglamento de la Federación considera como «infracción muy grave» por parte de un dirigente de una entidad de fútbol «los actos notorios y públicos que afecten a la dignidad o decoro deportivos cuando revistan una especial gravedad o trascendencia» y «como falta grave», entre otros, «los actos que atenten contra el buen orden deportivo». En ambos casos, la normativa prevé inhabilitaciones temporales de dos meses a un año y suspensiones de cuatro a diez partidos en el rango menor.
En su defensa, Piterman alegó que Competición carecía de competencia para tratar una cuestión, según él, laboral y no deportiva. De acuerdo a su criterio, el caso debía ser denunciado ante la Justicia ordinaria. Lo que así ha hecho también Carreras por su lado.