Capapay echaba humo durante la tarde de ayer. El delantero del Mirandés llevaba esperando desde la semana pasada una llamada que le confirmara la cita con el traumatólogo, que determinará si al final tiene que pasar por el quirófano para ser operado de la clavícula izquierda, y la recibió a última hora de la mañana. Pero la comunicación que le trasladaron no le agradó lo más mínimo.
El club le comunicó que deberá acudir a la consulta del especialista, el próximo lunes, después de que se fracturara de nuevo la clavícula izquierda durante el partido ante el Benavente, disputado el 11 de febrero pasado, en Anduva.
«Es increíble que no sepa aún si debo pasar por el quirófano. Me han dado cita para el 5 de marzo; es decir, tres semanas después de lesionarme en el mismo sitio», apuntó en referencia a la primera rotura que sufrió ante el Universidad de Valladolid, el día 8 de octubre de 2006, en la capital pucelana, y que le matuvo apartado de los terrenos de juego por espacio de mes y medio.
«Así andamos y es para estar cabreado. No entiendo por qué se está demorando la consulta con el traumatólogo. Cuando me han llamado, pensaba que me citarían para esta misma tarde; pero habrá que esperar más», manifestó el ariete navarro a este diario.
Interés compartido
Cuestionado el responsable del Área Deportiva del Mirandés por esa circunstancia, Aurelio Puente entendió el «nerviosismo» del jugador. «Si le tienen que operar, lo más lógico es que la decisión se hubiera adoptado lo antes posible; pero el problema fue que las primeras radiografías no mostraron con nitidez si la clavícula estaba fracturada y se tuvo que esperar a la resonancia», explicó.
Puente, tras recalar que el club está tan interesado como Capapay en su pronta recuperación, incidió en que «se ha seguido el procedimiento; pero está costando que le vea el traumatólogo».