La sorprendente e inesperada maniobra de Enel en Endesa es tan extraña de contenido y tan inconveniente de calendario que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en un gesto que le honra, le remitió ayer una carta en la que exigía a los italianos explicaciones concretas sobre sus intenciones de cara al futuro de Endesa y, en especial, sobre el sentido de su voto en la próxima junta general, y le conminaba a relatar sus andanzas anteriores a la toma de decisión de comprar acciones y a enumerar las reuniones previas mantenidas con accionistas y organismos oficiales.
La carta de Enel en la que proporciona las explicaciones solicitadas es enigmática, por decirlo de alguna manera suave. Asegura en ella que la decisión de comprar el 10% actual se adoptó en el consejo celebrado el pasado martes y se ejecutó en el sorprendente lapso de tiempo de 29 minutos, lo que constituirá sin duda un nuevo récord del mundo de eficacia si, efectivamente, la operación no estaba preparada de antemano. No niega su intención de llegar hasta el 24,99%, lo que ya habían anunciado, y dice que no ha tenido relación verbal o escrita con ninguno de los accionistas de Endesa. Una declaración contundente, que resulta tan difícil de creer como el cuento de Caperucita Roja.
Luego, relata sendas conversaciones celebradas el día 16 de febrero con el ministro de Industria, Joan Clos, y con el director de la Oficina Económica del presidente Zapatero, David Taguas. ¿Se fraguó allí la operación sobre Endesa? Enel no lo dice y nadie lo sabe, aunque todo el mundo especula. Desde luego, si de todo esto se demuestra la existencia de un frente italo-español para intercambiar Endesa por autopistas y telefónicas italianas les aconsejo que adecenten el refugio porque la canciller Merkel nos bombardea.