«Solamente quiero agradecerle, señor magistrado, el ambiente en el que hemos desarrollado este interrogatorio». Con estas palabras dirigidas al juez Roberto Saiz acabó Juan José Ibarretxe su declaración del 31 de enero en el Tribunal Superior. Así daba fin a una hora de respuestas en las que el lehendakari se enrocó en la expresión «representantes de la izquierda abertzale» -la empleó en 18 ocasiones- para referirse a Arnaldo Otegi, Pernando Barrena y Juan Joxe Petrikorena, a los que eludió señalar como dirigentes de Batasuna a pesar de las reiteradas preguntas del magistrado. Saiz empleó hasta 25 fórmulas diferentes para plantear la misma cuestión: «¿Se reunió usted con Batasuna?». En siete contestaciones Ibarretxe salió por la tangente.
De aquella declaración apenas se conocieron entonces algunos retazos facilitados por el propio imputado y por el Foro Ermua, el grupo denunciante. La transcripción completa, a la que ha tenido acceso EL CORREO, revela cómo transcurrió el interrogatorio, el primero de un lehendakari en sede judicial en toda la historia.
El presidente del Ejecutivo autónomo tuvo que hacer frente a 55 preguntas, dos tercios de las cuales las formuló el propio Saiz. Contestó a todas las del instructor, así como a las de la fiscal-jefe María Ángeles Montes, la abogada de Batasuna Jone Goirizelaia y el letrado de la defensa, pero se negó por dos veces a responder al Foro Ermua.
El interrogatorio comenzó con la lectura en euskera, por parte de la secretaria judicial, de los cargos que se imputan a Ibarretxe y sus derechos. Acto seguido, el lehendakari, que utilizó el euskera para repetir luego sus palabras en castellano, pidió permiso para exponer «tres criterios generales» que inspiran su política.
En primer lugar, dijo tener un «compromiso» con la sociedad vasca para «hablar con todas las sensibilidades políticas», entre las que se incluiría «la izquierda abertzale o Batasuna», con el fin de «buscar salidas al conflicto». Su segundo objetivo, precisó, sería «trabajar y lograr la paz» mediante «acuerdos políticos». Por último criticó la causa penal abierta por vulnerar su derecho «a hacer política».
Tras el preámbulo, Saiz fue al grano:
-¿Convocó usted dentro de esa ronda con todos los partidos a la ilegalizada Batasuna?
-(...) también me reuní con representantes de la sensibilidad política de la izquierda abertzale. Creo que está perfectamente reflejado (...) en mi exposición inicial.
-Insisto en la pregunta porque entiendo que no se me responde . (...) Cuando usted formaliza la convocatoria y la invitación para mantener esa reunión, ¿invita al partido político Batasuna o no?
-Le he contestado en mi respuesta o aclaración global inicial. Creo que es un problema de la propia justicia el poner los límites a qué es la izquierda abertzale y cómo se debe considerar.
Mismo guión que el PSE
Con matices, el resto de la declaración transcurrió por similares derroteros. El juez subrayó que su pretensión es «dar claridad» a ciertos hechos «que en principio se ven un poco oscuros», y recordó que la prensa informó del encuentro «con Batasuna» y que el propio Ibarretxe respondió en el Parlamento vasco que con aquella cita había convocado «al diálogo a Batasuna». Las respuestas del dirigente nacionalista siguieron un guión prácticamente calcado al que han empleado los representantes del PSE Patxi López y Rodolfo Ares para explicar su encuentro con Otegi.
Sólo hubo un momento durante todo el interrogatorio en el que el abogado de Ibarretxe, y también Jone Goirizelaia, pidió retirar una de las preguntas del juez instructor. Saiz quería saber si el imputado había vuelto a reunirse con Batasuna. Las protestas no prosperaron y el lehendakari insistió en que sigue «trabajando con todas las sensibilidades políticas de este país».
Tras plantear a Ibarretxe cuestiones sobre EHAK y las sentencias del Supremo, Saiz cedió el turno a las partes. La Fiscalía formuló cuatro preguntas en las que exigió, sin éxito, que se aclarara qué significa «sensibilidad política». La letrada de Otegi, por su parte, intervino en dos ocasiones para saber si sus representados carecen del derecho de reunión y si había una orden expresa que prohibiera la cita.
Más se extendió la defensa del lehendakari, que formuló ocho preguntas centradas en la sentencia del Supremo que no vio delito en la actuación del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, al autorizar la cita del PSE y Otegi. Sólo con su abogado Ibarretxe volvió a pronunciar la palabra Batasuna al sostener que para lograr la paz hay que mantener «reuniones permanentes» con representantes «de la izquierda abertzale o Batasuna».
Fuera del tribunal, ya en la calle, cientos de simpatizantes del PNV, el Ejecutivo vasco en pleno y dirigentes del tripartito y Aralar acogieron a Ibarretxe con aplausos.