«No dejaremos de estar agradecidos con una visita que es histórica. Porque más allá de que hayan venido a inaugurar la exposición, tiene un valor institucional y simbólico». Así explicaba Conrado Escobar, orgulloso, la presencia de los Reyes de España, primero en El Cubo del Revellín y después en la sala Amós Salvador, dos de los cinco espacios expositivos de 'La Rioja Tierra Abierta'.
Sus Majestades destacaron los dos escenarios y no dudaron en repetir «qué bonito es todo esto», sorprendidos, incluso, de la obra realizada junto a la muralla y el foso. En su visita al Cubo, la comitiva real visionó el audiovisual 'Un día en La Rioja'. La variedad de paisajes suscitó expectación. Y al término de la proyección, el alcalde, Julio Revuelta, entregó a don Juan Carlos y doña Sofía, como regalo institucional, un facsímil del título de ciudad otorgado por Juan II de Castilla en 1431.
De ahí, los Reyes, junto a las autoridades y los vendimiadores, se trasladaron a Amós Salvador. En esta visita también participaron los concejales, patronos de la Fundación Caja Rioja y miembros del Consejo Asesor de 'La Rioja Tierra Abierta'. Sus Majestades se fotografiaron delante de un fondo de la trama del Casco Antiguo y del lema de la exposición, que sorprendió a la Reina por la creatividad de la palabra 'Log' y el juego simbólico con el apóstrofe de la letra ñ.
Saludos metro a metro
Pero después de posar en solitario, no dudaron en hacerlo con las autoridades y también con los vendimiadores; esas tres fotos se incorporarán al mosaico audiovisual de la muestra. La presencia de Ana Borque y Jesús Ángel Santamaría -vestidos con traje regional- en el recorrido motivó la pregunta de los Reyes: «¿Quiénes son ellos?». Escobar les explicó la figura de los vendimiadores y su tradición en Logroño.
Don Juan Carlos, entendido en la materia, destacó las virtudes del vino. Vino que no podía faltar como tema de conversación. Y más aún dada la presencia de la ministra, autora del polémico borrador de la 'ley antialcohol' recién retirado. «Es que es un alimento», comentó alguien.
Y esta parte de la visita terminó con el reparto de saludos de Sus Majestades, que recorrieron metro a metro, por separado, el vallado donde se ubicaba el público para dar la mano a la gente. Un detalle que, para los ciudadanos logroñeses, pasará a la historia.