La Plataforma 'Garoña, no más prórrogas', organizó ayer una charla coloquio en la que el ingeniero energético y miembro de Avaca (Asociaciones de Vecinos Afectados por las Centrales Atómicas), Alejandro Sota, expuso su opinión sobre la central.
-¿Por qué es tan impopular esta energía?
-Es obvio. Se emplean materiales que emiten radiación, que es peligrosa y dañina para los seres vivos.
-En cuanto a Garoña esa sensación ¿es mayor?
-Probablemente, y con razón, porque esta central se ha quedado obsoleta. En su construcción se empleó una tecnología y unos materiales que hoy no se entenderían como aptos.
-¿Cree que las cosas han ido a peor?
-Sí. Hay agrietamientos generalizados y en progreso. Además está deteriorada la envoltura del nucleo y eso es imparable.
-Y, todo eso ¿no cree que puede ser subsanado con las inspecciones?
-En mi opinión los problemas que tiene Garoña no suelen detectarse durante la aplicación preventiva de los planes de inspección, sino porque otras plantas avisan de que hay situaciones complicadas en zonas concretas. Yo creo que los planes de inspección están sometidos a los intereses operativos.
-Esto que comenta contradice las afirmaciones de la empresa sobre seguridad.
-Tanto Garoña como el Consejo de Seguridad Nuclear deben de reconocer ya que este reactor nuclear, que es el corazón de la instalación, tiene infartos.
-¿No tiene solución?
-Creo que no y, además, no sirve escudarse en la aportación energética de Garoña al mercado. Es insignificante, representa sólo el 0'58%. Y no sólo eso, la energía eólica en Burgos ya supera a la generación que produce la central nuclear.
-Usted defiende que no haya más prórrogas. ¿Cómo ve el futuro?
-Yo creo que Garoña no es una alternativa. Y en mi opinión, lo que ya deben de buscar tanto los responsables de personal como los representantes de los trabajadores y los sindicatos, es una salida, que las hay, honrosa y satisfactoria para todos los empleados. De eso es de lo que deben preocuparse.