Miembros de la Plataforma contra las Centrales Térmicas de Miranda y Lantarón advirtieron a la población de la comarca jarrera sobre los «perjudiciales efectos» que, en su opinión, acabaría teniendo en un radio aproximado de veinte kilómetros la puesta en marcha de las dos plantas con las que se pretende generar 1.100 y 800 megawatios, respectivamente, de energía eléctrica.
El ecosistema de la zona, y muy especialmente sus cultivos, serían los primeros afectados, explicaron en rueda de prensa Casto García y Alberto Morada. En gran medida por el efecto que produciría la emisión a la atmósfera de anhídrido carbónico, óxido de nitrógeno y ozono troposférico «que dañaría a las cosechas reduciendo su productividad». En el viñedo, aseguró Morada en su comparecencia ante los medios, en márgenes próximos al 6%, según estudios que situó en el ámbito científico europeo.
Aunque el listado de consecuencias negativas es mucho más amplio y hace referencia, paralelamente, a «las enormes cantidades de agua» que consume una central de estas características. Los portavoces de la plataforma mirandesa hablan, en concreto, del consumo de 500 litros por segundo, cantidad que se evapora al cincuenta por ciento mientras que la otra mitad regresa a l circuito fluvial «con más temperatura de la inicial. Legalmente se permite que se eleve en tres grados más. Pero la experiencia nos demuestra», destacaron ambos, «que suelen ser más y que además se producen vertidos de otras sustancias a los ríos como altas concentraciones de salitre, pesticidas, aceites y metales pesados».
Nada comparado, en todo caso, al volumen de carbónico que podría llegar a emitirse en apenas una hora. En ese periodo, calcula lan, podrían emitirse, sólo en la planta de Miranda, 4 millones de toneladas de anhídrido carbónico, «lo mismo que consumen 200.000 vehículos circulando de forma ininterrumpida».
Su puesta en funcionamiento, advirtieron al mismo tiempo, tampoco reporta, siempre en opinión de los detractores de este tipo de instalaciones energéticas, grandes beneficios. «El número de empleos que se crea oscila entre 25 y 30 puestos, y sólo entre cuatro y seis son de especialistas. Y, además, no son necesarias para hacer frente al consumo de electricidad en nuestro país».
De acuerdo con los datos que manejan, extraídos, apuntaron aludiendo a la página oficial de la Red Eléctrica Española, el máximo consumido en nuestro país fue de 43.600 megawatios el pasado 17 de enero. «Y en la actualidad existe capacidad para generar alrededor de 78.800 megawatios. Luego, su creación no responde a necesidades de producción».
Los apagones que se sufren, explicaron en el mismo encuentro, «son en realidad debidos a los problemas de transporte de la energía porque las redes se encuentran muy anticuadas».