'Saber y ganar' celebra estos días su décimo aniversario en La 2, donde se ha mantenido con más de 1,5 millones de seguidores y una cuota de pantalla del 13,6%, muy por encima de la audiencia de la cadena. El decano de los concursos de televisión, que acaba de recibir el premio 'Zapping' de la audiencia de Cataluña, ha demostrado que la divulgación de la cultura puede ser amena y convocar un público estimable, como recalca su conductor, Jordi González, que celebra la primera década del espacio en antena con especiales donde participan los diez mejores concursantes del programa.
-¿Cuál es la clave para mantenerse tanto tiempo?
-Hay otros concursos muy dignos pero son formatos de otros países que se ofrecen internacionalmente. 'Saber y ganar' lo creó Sergi Shaaf aquí, en Cataluña, pensando precisamente en esta franja horaria, y le hemos ido dando una personalidad, que quizá sea la clave del éxito. Además, se ha ganado un público propio.
-¿Cómo son sus seguidores?
-Por un lado están los chavales jóvenes, estudiantes, que me dicen por la calle que lo ven cada día. Luego hay una buena parte del público que está entre los 30 a los 50 años. Además, estoy encantando, porque tengo a todas las madres, muy fieles.
-Y eso que dicen que las amas de casa están entregadas a los programas del corazón...
-Menos los cerca de dos millones aproximados que nos siguen. Valoro muchísimo que no se dejen llevar por la 'telepantoja'. Aprecio que les guste un programa que a veces tiene un nivel alto.
-¿Como andamos los españoles de cultura general?
-Hay de todo, pero, evidentemente, en los últimos años todo el país ha mejorado mucho. Cada vez hay mayor inquietud por saber más, por el conocimiento.
«Mala leyenda»
-Y eso que la televisión está volcada en el entretenimiento más sencillo. Mucho culebrón, corazón...
-Los culebrones no dañan al cerebro. Todo lo que sea ficción está bien porque el público sabe que sigue una fantasía. Pero lo que me parece absolutamente pernicioso y malévolo son los programas de las vísceras. No me interesan, no los miro como espectador y espero que algún día lleguen a quemarse. La mala leyenda que tienen estos productos lleva a decir a mucha gente que en la televisión no se hace nada digno de mención. Y eso no es verdad. 'Cuéntame cómo pasó' es un ejemplo.
-¿No se ha cansado en estos diez años de seguir en el mismo programa?
-No, porque me siento a gusto, llevamos a cabo un trabajo interesante. Te cansas si haces algo que te quema, que no te llena. Pero estar en un espacio con estímulo, en el que tratamos de hacer especiales que renueven el formato, resulta gratificante.
-Los concursos vuelven a estar de moda. ¿Por qué?
-Son cíclicos. Es un formato familiar, pensado para diferentes edades, un género que siempre estará en la pantalla aunque a veces se abusa de ellos y terminan por quemarse.