Un año más, Vitoria volvió a rememorar los trágicos sucesos que conmocionaron la ciudad el 3 de marzo de 1976. Aquel día la Policía Armada, el equivalente actual al Cuerpo Nacional de Policía, mató a balazos a cinco trabajadores e hirió a un centenar durante la represión de una asamblea obrera que se celebraba en la iglesia de San Francisco, en la zona de Zaramaga. Treinta y un años después, la capital alavesa revivió aquella luctuosa jornada con actos reivindicativos, iniciativas políticas y la proyección de un documental con Lluís Llach, que apela a la memoria y explica aquellos hechos.
El aniversario comenzó a conmemorarse hace una semana en el Parlamento vasco, que aprobó -con los votos de PNV, EA, EB, AHAK y Aralar- crear una comisión especial que analice lo ocurrido y determine las «posibles responsabilidades» de quienes ordenaron la carga policial que acabó con las vidas de Pedro María Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda. De esa forma, la Cámara se sumaba a la reivindicación permanente de la Asociación de Víctimas, que no ha cesado nunca de exigir «verdad y justicia» en foros nacionales e internacionales.
Ayer por la mañana, el coordinador de Ezker Batua en Álava, José Miguel Fernández, hizo suya esa demanda y pidió el «reconocimiento público» de las víctimas, durante la ofrenda floral que realizó junto con otros cargos de su partido, en el monolito que homenajea a los fallecidos y heridos. En ese mismo lugar, la izquierda abertzale ofició al mediodía su propia conmemoración, en presencia de algunos miembros de la Asociación de Víctimas del Tres de Marzo, como Andoni Txasko.
Contra el olvido
Horas después, a las siete de la tarde, más de 2.000 personas se concentraron ante el monolito para honrar la memoria de los fallecidos, antes de participar en la manifestación convocada por el colectivo de víctimas y los sindicatos ELA, LAB, ESK y STEE-EILAS.
Unidos bajo el lema '31 años de injusticia', los convocantes denunciaron una vez más la impunidad de los responsables de la matanza, así como el progresivo «recorte» de los derechos laborales y sociales que sufren los trabajadores. Asimismo, tuvieron un recuerdo especial para los dos obreros de la construcción fallecidos esta semana en Álava en sendos accidentes laborales
La marcha, en la que participaron alrededor de 3.000 personas, transcurrió sin incidentes y con la presencia exclusiva de la Policía Municipal, que abría y cerraba la comitiva.
Eva Barroso, la hermana de una de las víctimas de 1976, agradeció el apoyo de los asistentes, que ha impedido que aquellos hechos «hayan quedado en el olvido».
La jornada se cerró con la presentación, en el polideportivo de Mendizorroza, del film 'Llach: La revolta permanent'. Un documental que reivindica la memoria de los trágicos sucesos de 1976, que inspiraron al cantautor catalán su famosa 'Campanades a morts', una de las canciones más enblemáticas de la Transición.