Siempre que me he referido a la posibilidad de que E.on terminara por controlar Endesa con su OPA, he afirmado que sería la primera vez que triunfara una operación semejante en contra del criterio del Gobierno del país de la empresa 'opada'. No existe ningún caso en Europa, donde constantemente los gobiernos están impidiendo fusiones y absorciones entre compañías.
El anuncio de que la italiana Enel controla ya un importante paquete de acciones de Endesa tiene muchas lecturas posibles y, como casi siempre ocurre, todas ellas contienen algo de verdad, pero también alguna mentira. Su aparición favorece, naturalmente, los intereses del Ejecutivo, que se resiste a que la principal empresa eléctrica española pase a ser controlada por una compañía germana. Pero la iniciativa conlleva, además, intereses empresariales para la propia Enel, que tiene ya una participación en una pequeña eléctrica española, Viesgo, que le fue vendida precisamente por Endesa.
Si consigue dejar a un lado a E.on, Enel podría lograr que, a medio plazo, Endesa le cediera una serie de activos para hacer más grande Viesgo. Por otro lado, con el control de Endesa se está jugando el liderazgo eléctrico en Europa, algo a lo que aspira igualmente E.on.
LA CORRECCIÓN LLEGA A LA BOLSA
La mayoría de los expertos lo habían advertido: tiene que producirse una corrección en la Bolsa, cuyo frenético ritmo de revalorización no puede mantenerse por mucho tiempo. La cuestión ahora es: ¿cuánto tiempo estará el mercado sin un rumbo claro y con una tendencia bajista? Ante esta cuestión, la opinión no es unánime y oscila entre uno y tres meses porque, salvo una mala noticia del tipo de una intervención de Estados Unidos en Irán, todos coinciden al afirmar que el final de año será bueno.
Los valores que más habían subido en los últimos meses son los que más han sufrido el zarpazo de la corrección. Astroc, que en apenas nueve meses se revalorizó más de un 1000%, se dejó un 30% en sólo dos sesiones. Está pesando mucho en el mercado la mala evolución de las acciones de Telefónica. Los inversores consideran que la compañía podría abordar la compra de un paquete importante de acciones de Telecom Italia como contrapartida a la adquisición de un paquete de Endesa por parte de Enel. El presidente de la operadora, César Alierta, ha salido al paso de los rumores y manifestado que las negociaciones se han roto. La cotización de la multinacional española puede volver a recuperarse.
IBERIA VUELA HACIA UNA GRAN FUSIÓN
Lo que son las cosas: nuestra compañía de bandera, el santo y seña de nuestro transporte aéreo, está a punto de acordar una fusión con otra de las tres grandes europeas (British Airways, Lufthansa y Air France-KLM). Como señalaba el propio presidente de Iberia, Fernando Conte, es inevitable una fusión. La especialización de la empresa europea en vuelos a Latinoamérica la hace complementaria con cualquiera otra de las posibles 'novias', entre las que British Airways parece ser la mejor posicionada por los acuerdos comerciales ya existentes entre ambas aerolíneas. El sector ha registrado unos cambios de gran profundidad, que lo hacen irreconocible respecto a su situación hace sólo unas décadas.
LA CRISIS DE DELPHI Y LAS AYUDAS OFICIALES E INÚTILES
El cierre de la factoría de Delphi en Puerto Real (Cádiz) no es grave por ser un capítulo más de deslocalización empresarial, sino por el uso que se hace de las ayudas públicas. Hay que aceptar que el fenómeno de la deslocalización, que lleva a las empresas a trasladarse a países con la mano de obra más barata, resulta imparable. Tan imparable que lo está sufriendo ya la propia China, que han abandonado algunas compañías para trasladarse a Vietnam o Camboya, con mano de obra todavía más baratas. Aceptarlo nos evitará caer en la tentación de dar ayudas públicas a las empresas para que se instalen o permanezcan en determinadas zonas.
Una larga experiencia por toda la geografía española demuestra que algunas compañías son muy abiertas a la hora de admitir todo tipo de subvenciones fiscales y financieras, pero con la misma facilidad incumplen sus compromisos y no tienen inconveniente en dejar sin empleo a miles de trabajadores. La Junta de Andalucía puede mantener su actitud de no recibir a representantes de la multinacional Delphi y a negarse a discutir las indemnizaciones por despido. Pero, más allá de esta posición política y testimonial como reacción ante quienes han abusado de la buena fe, poco más puede hacer.
No estaría mal, por otra parte, que los sindicatos comprobaran y analizaran la denuncia de la dirección de Delphi, según la cual la tasa de absentismo en esa compañía triplicaba a la media del sector: un 11% en lugar del 3% ó 4%.