El acceso en condiciones especiales de las mujeres maltratadas a los sorteos de viviendas de protección oficial del Ejecutivo autónomo está establecido desde 2005, pero muchas de las interesadas todavía desconocen la legislación. Ni siquiera en Acovidem, la primera asociación de víctimas de la violencia de género de Euskadi, creada hace un año por un grupo de afectadas, tenían constancia de la entrada en vigor del nuevo decreto que desarrolla estas ventajas. «Todas estas iniciativas son bienvenidas porque favorecen el alejamiento de la víctima respecto de su maltratador, y ésta es una buena medida», señaló la presidenta de la agrupación, Esther Antero, quien advirtió, sin embargo, de que «las instituciones no se pueden quedar ahí».
«Hay que desterrar el cliché de que todas las mujeres maltratadas tienen que salir corriendo de casa, porque hay quien no puede o no quiere dejar su puesto de trabajo para irse a otro lugar a vivir», puntualizan las responsables de la agrupación. Tampoco están de acuerdo con el hecho de que se continúe limitando el acceso a unos determinados ingresos. «Hay mujeres que ganan más de 33.100 euros al año y para ellas no hay ayudas. Pero muchas terminan perdiendo poder adquisitivo e incluso se empobrecen, porque todo su sueldo se va en abogados y juicios o en buscar otra vivienda».