Zabala cree que el 'modelo Mondragón' seguirá nutriendo de profesionales a todo tipo de empresas, «no sólo cooperativas», y admite que las universidades vascas deben «pelear» de forma «ética» para captar alumnos.
-¿Dirigirá la universidad como una empresa?
-Es curioso. La gente que suele venir de otras universidades, sobre todo extranjeras, se sorprende. Con sus matices, la nuestra funciona absolutamente como una empresa.
-¿Es necesario?
-No entiendo cómo podría ser de otra manera. Al ser privada, indudablemente, debemos cuidar la cuenta de explotación y, a veces, hay que ser consecuentes con la realidad, aunque no les guste a determinadas personas.
-¿Por ejemplo?
-Si en un momento determinado una titulación no es de interés... -¿La retiran y punto?
-Sin demanda, no podemos seguir impartiéndola. Esos momentos suelen ser duros, pero si un producto no funciona, se innova, se reconvierte o se hace otra cosa. Con nuestro plan estratégico siempre estamos al servicio de las empresas.
-¿Fabricando profesionales 'a la carta'?
-Somos un centro muy especializado. Como privado, no tenemos las subvenciones de la pública y debemos circunscribirnos al ámbito de titulaciones demandadas por el entorno donde nos desenvolvemos. Pretendemos que la gente de aquí salga prácticamente colocada.
-¿La excesiva especialización no impide a los alumnos abrirse a otras disciplinas?
-La tasa de inserción laboral anda por el 98,9%. Cualitativamente importante no sólo es que empiecen a trabajar, sino que en un altísimo porcentaje lo hacen en lo que han estudiado.
-Con casi pleno empleo, ¿los alumnos ven en Mondragon Unibertsitatea un centro de formación o de colocación para asegurarse la vida?
-No es sólo un centro de colocación. Ahora bien, puedes vender un proyecto a alguien la primera vez, pero la segunda no se lo 'metes'.
-¿Pasan de las aulas a las empresas del grupo Mondragón?
-¿Igual se lleva una sorpresa! Ese es uno de los grandes tópicos. El año pasado sólo el 25% de los estudiantes se incorporaron a empresas cooperativas, frente al 35% de 2000 y el 30% de 2005.
-¿Qué significa?
-Que sólo uno de cada cuatro alumnos que salen de aquí va a las cooperativas. Somos una universidad orientada a dar solución a nuestro entorno empresarial, y cuando digo nuestro entorno, no me refiero al de MCC (Mondragón Corporación Cooperativa). Está abierto absolutamente a las necesidades de Euskadi, del mundo en general...
-Con casi 4.000 alumnos, 22 titulaciones de grado y 15 masters, ¿cuál es el techo?
-No queremos ser necesariamente una universidad grande, sino una gran universidad.
-¿Pese a la competencia de las facultades privadas y públicas?
-Hoy en día, todos nos hacemos un poquito la competencia.
-¿Cómo compiten?
-Una de las sensibilidades mayores de todas las universidades es el tremendo descenso demográfico que se ha producido en los últimos años. Y cuando digo tremendo, es tremendo, ¿eh?
-Con un descenso tan acusado, ¿Euskadi necesita tantos campus?
-Esto, afortunadamente, va a ser una cosa pasajera que durará unos cuantos años. A partir de 1993, la tasa de nacimiento fue para arriba.
-Mientras transcurre ese periodo de transición, ¿se lanzarán 'a la caza' del alumno?
-No sé si esa expresión es la más correcta. Suena muy... Seguramente pasaremos ese bache.
-Sobran facultades en el País Vasco.
-Sufrimos una excesiva oferta, clarísimamente. Cada cual deberá encontrar su medida adecuada. Nosotros o los que sean, todos, nos tendremos que acomodar a la realidad y seguir peleando.
«Competir sanamente»
-¿Con políticas agresivas?
-¿Nooo! Respetando todas las éticas del mundo. Debemos competir sanamente. Las tres universidades -UPV, Deusto y Mondragón- estamos construyendo el sistema vasco con una formación de nivel. Debemos pasar un periodo de escasez.
-Como su antecesor, Inaxio Oliveri, ¿también pedirá a la Administración más dinero?
-Cuando hablamos de dinero debemos ser muy respetuosos con esa cuestión.
-Siempre echando mano de los fondos públicos.
-Más que hablar de públicas o privadas, tenemos que hablar de universidades que dan un servicio público de calidad. Como lo somos, no debería haber muchas distinciones sobre si tenemos que recibir subvenciones o no. Sería deseable, como sucede en los países más avanzados educativamente de Europa, construir un modelo racional y recibir algo más de dinero que viniera a cubrir el servicio público que hacemos las privadas.
-¿Más?
-Hay que seguir avanzando de la mano del Gobierno vasco, poquito a poquito, sin estridencias. Seguramente encontraremos equilibrios interesantes para todos.
-¿La Enseñanza Superior vasca sigue sin ser una referencia, al contrario que la no universitaria?
-La formación en las universidades vasca está bastante alta.
-Pero, ¿qué le falta para alcanzar ese gran plus?
-Insistiría en la globalidad, en los aspectos metodológicos. No tanto en los contenidos, sino en cómo se transmite ese conocimiento.
-¿Cuánto cuesta estudiar una carrera en Mondragón?
-Las más cara es Ingeniería Superior en Organización Industrial: 4.442 euros anuales. Y la más barata, Magisterio. Sale 3.156 euros.
-¿Y un máster?
-El precio medio del máster sale 6.000 euros anuales. Si tuviésemos algo más de subvención, se podría bajar. ¿Nos encantaría! Si la tendencia de alumnos es a la baja, la cuenta de explotación las tienes que equilibrar de algún sitio. No tenemos vocación de subir. ¿Al contrario! Si podemos equipararnos a la pública, encantados de la vida.
-¿Es la de Mondragón una universidad para 'niños bien'?
-No. En absoluto. ¿A cualquier persona que por sus necesidades económicas no pueda cursar estudios aquí, Mondragón le hace un plan de viabilidad!