Los socialistas acusaron ayer al Partido Popular de ser responsable del ataque sufrido de madrugada por la casa del pueblo de Alcalá de Henares por «jalear» y «amparar» a la extrema derecha.
Cerca de las 5 de la mañana, cuatro jóvenes realizaron pintadas contra el presidente del Gobierno en la fachada de la sede socialista de la localidad madrileña, contra la que además lanzaron dos 'cócteles molotov' que provocaron daños en la puerta del local.
Las circunstancias del asalto, que se produjo horas después de las multitudinarias protestas auspiciadas por el PP contra la prisión atenuada para De Juana Chaos, llevaron al PSOE a responsabilizar a la oposición por «excitar el odio». El contenido de las dos pintadas, con el texto 'Z-ETA-P' y 'Zapatero traidor', recuerdan, según apuntó el candidato socialista a la Alcaldía de Alcalá de Henares, a consignas «repetidas en las últimas manifestaciones contra el Ejecutivo». Esto debería «hacer pensar» que «la gente las usa como arma de agresión».
El secretario general del PSE en Vizcaya, José Antonio Pastor, se pronunció en el mismo sentido y advirtió de que la «desmesura» del lenguaje de los populares provoca que «lo más negro de la derecha salga a la calle». Pastor llamó a los autores «fascistas amparados por el PP». Desde la ejecutiva del partido, José Blanco afirmó que la formación de Rajoy debe ser consciente de que «su actitud extrema lleva a comportamientos radicales».
El 'número dos' del PSOE eludió comparar el ataque con los actos de kale borroka; no así el líder de los populares vizcaínos, Antonio Basagoiti, quien aseguró que los autores se comportan «igual que Batasuna». Basagoiti recordó los asaltos sufridos en sedes de su partido y advirtió que no va a justificar «que se haga lo mismo con otros».
También Esperanza Aguirre, tras aseverar que este tipo de actos sólo generan «repugnancia», recordó los ataques a sus locales y recriminó al PSOE que entonces no saliera en su defensa. Desde el PP madrileño restaron crédito a la acusación de que los populares inciten comportamientos violentos, tildaron las declaraciones socialistas de «absoluta infamia» y condenaron «enérgicamente» el ataque. Del mismo modo, el portavoz del PNV, Iñigo Urkullu, expresó la «repulsa absoluta» de su partido a «cualquier actuación violenta».