«Pasar página». Éste es el mensaje que lanzó ayer el EBB del PNV tras la renuncia de Jon Jauregi a ser candidato a diputado general de Guipúzcoa. El portavoz de la ejecutiva nacional, Iñigo Urkullu, destacó la «generosidad» y el «esfuerzo» de Jauregi al tomar esta decisión para no salpicar al partido con sus supuestas irregularidades fiscales y reiteró la confianza en el ya ex aspirante. No cree, además, que hayan quedado heridas abiertas en la formación jeltzale, aunque ayer mismo el líder de la ejecutiva alavesa, Iñaki Gerenabarrena, denunciaba el trato de «mafia calabresa» que ha recibido Jauregi dentro del propio PNV, y acusó a «una persona» de «haberse permitido» ponerle bajo sospecha y someterle a un «acoso político y personal». El propio Jauregi anunció su marcha entre duras acusaciones al partido y a la Diputación de Guipúzcoa, presidida por Joxe Joan González de Txabarri, afín a Josu Jon Imaz.
Pese a todo, el PNV quiere olvidar esta polémica y centrarse en el trabajo de cara a las elecciones forales y locales de mayo, sabedor de que mantener abierto el debate podría perjudicar gravemente sus resultados en las urnas. Las reiteradas acusaciones que situaron a Jauregi en el ojo del huracán por ocultar supuestamente dos pisos a Hacienda no favorecían las expectativas electorales del partido, que espera que la renuncia del candidato calme las aguas ahora revueltas. En este sentido, Urkullu, durante un acto celebrado en Bilbao y en posteriores declaraciones a Radio Nacional, recordó que la semana pasada la asamblea nacional del PNV respaldó a Jauregi y ahora, tras la decisión del afectado, «no tenemos nada más que decir».
El portavoz jeltzale sí negó rotundamente que el EBB haya intervenido en la decisión de Jauregi y le haya «aconsejado» su retirada. Para ello, argumentó que «estamos ante un proceso que reglamentariamente es competencia de la ejecutiva del PNV en Guipúzcoa y, en todo caso, de su afiliación».
Urkullu defendió la figura de Jauregi. Recordó que «es una persona que tiene plenamente legitimados todos sus derechos» y señaló que «no es fácil soportar la presión en estas circunstancias» porque «parece que lo que impera es la presunción de culpabilidad». Según el dirigente peneuvista, «ni por asomo se observaba ningún delito» en la documentación aportada por el ex candidato ante una comisión formada por cinco personas que la examinó en la asamblea del sábado pasado.
El portavoz del PNV dio por zanjada la crisis interna pese a las acusaciones del presidente del GBB, Joseba Egibar, y del propio Jauregi de que las informaciones sobre el patrimonio y los datos fiscales del candidato salieron de «dentro del partido». Urkullu abogó por mirar al futuro. «Tenemos que ponernos en una nueva disposición en cada uno de los territorios, mirando a las próximas elecciones».
El portavoz del EBB consideró correcta la decisión del GBB de proponer a Markel Olano para liderar la candidatura a la Diputación guipuzcoana y pidió a los alderdikides que «rememos todos ahora en la misma dirección». El portavoz resaltó que Olano, hombre de la máxima confianza de Egibar y burukide del EBB presidido por Josu Jon Imaz, es una persona «capacitada en lo político y profesional».
Victoria moral
Pese a que hay quien opina en el partido que Olano es un candidato «excesivamente gris» y que para su elección ha primado únicamente su «total fidelidad» a Joseba Egibar, la figura del nuevo aspirante es bien vista en el conjunto de la formación al tratarse de un «hombre dedicado al partido, capacitado y buena persona», según fuentes del PNV, que ven difícil una candidatura alternativa. De hecho, medios jeltzales apuntan que el entorno del actual diputado general habría intentado convencerle para plantar batalla a Olano con la presentación de un candidato afín. No obstante, González de Txabarri -que, según estas fuentes, habría interpretado la renuncia de Jauregi como una «victoria moral»- no lo hará para no desatar una nueva pelea aún más dura que la anterior.
El resto de partidos consideraron lógica la renuncia. El socialista José Antonio Pastor subrayó que es «lo único que podía hacer para no arrastrar al partido en su caída». A su juicio, lo que se ha «escenificado» en la formación jeltzale es una «fortísima división interna». La candidata del PP a diputada general de Guipúzcoa, Regina Otaola, consideró que Jauregi «no ha podido demostrar» que las acusaciones sobre un presunto fraude fiscal fueran «falsas». La diputada de EA Begoña Lasagabaster expresó su «respeto» por la decisión aunque recordó que la «transparencia» es necesaria en la vida política. Mikel Arana, de EB, agregó que es «necesaria» una «mayor claridad» de todos los cargos públicos y Aintzane Ezenarro, de Aralar, denunció que «se hayan utilizado las instituciones» para «una guerra interna» en el PNV.