Domingo, 4 de marzo de 2007
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SOCIEDAD

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Bernabé Tierno defiende el optimismo como «el camino hacia el éxito»
El psicólogo anima en el Aula de EL CORREO a adoptar una actitud 'conscientemente positiva' ante la vida
Bernabé Tierno defiende el optimismo como «el camino hacia el éxito»
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EL ESPECIALISTA
Psicólogo y pedagogo, Bernabé Tierno es autor de una cincuentena delibros. Entre otros, ha publicado 'Optimismo vital', el más reciente, 'Saber educar' y 'La fuerza del amor'.

Ha recibido la Medalla de Honor del 50º Aniversario de Unicef y el Premio Paz del Mundo como impulsor de valores humanos.

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«Es muy fácil y cómodo quedarte en el lamento, decir qué mal está todo y qué poco me quieren, en vez de dedicar esa energía a hacer algo para salir de esa situación», alega Bernabé Tierno. El psicólogo advierte sobre los riesgos de cierta autocomplacencia en la desgracia. «Lo cómodo es dejarse en manos de psiquiatras durante tres, cinco o diez años, que te metan cantidad de psicofármacos y convertirse en un enfermo. El optimista es un valiente, mientras que el pesimista, si no es un cobarde, lo parece». Tierno pronunciará mañana, a las ocho y cuarto de la tarde, en el Salón El Carmen de Bilbao, una charla en torno a la claves para construir un destino pleno de acontecimientos favorables. El acto forma parte del actual ciclo de encuentros del Aula de EL CORREO de la Fundación Vocento y cuenta con la colaboración de la editorial Temas de Hoy.

Las personas a las que elogia «tienen esperanza e ilusión en conseguir algo y poner los medios adecuados para obtenerlo». Rebate a Federico García Lorca y José Saramago, dos detractores del optimismo. «El primero decía que era propio de almas de una sola dimensión, que no ven el torrente de lágrimas que nos rodea, y el escritor portugués ha manifestado que sólo son optimistas los seres insensibles, estúpidos o millonarios».

En respuesta, Tierno se refiere a la experiencia del psiquiatra suizo Victor Frankl, recluido en un campo de concentración nazi. «A pesar de la prisión y las penalidades, él decía que los carceleros no poseían ni sus pensamientos ni sus emociones y que, mentalmente, se trasladaba a otros lugares y rememoraba episodios dichosos, burlando el control de los guardianes. ¿Se puede decir que era un estúpido millonario? Para los críticos, se trata de individuos pueriles, angelicales, ilusos, pero, en realidad, ven la realidad en toda su crudeza y son capaces de trascender lo bueno».

No se trata de una cualidad innata. «Podemos heredar en un 30% las emociones positivas como la alegría, pero el optimista, básicamente, se hace y su formación está muy relacionada con la manera en que se educa, el entorno y el esfuerzo que pone en la realización de sus objetivos». Tampoco las circunstancias resultan determinantes. «Importan, pero no son decisivas». A ese respecto, expone los resultados parejos entre aquellos que se consideran felices en el norte y el sur del planeta, entre los más ricos y los pobres, porque hablamos de una actitud ante la vida. «Quizás, la señora Beckham se deprime si no emplea esos 100.000 euros que, dicen, se gasta diariamente o no aparece en la prensa».

Afán de competencia

En el área desarrollada, la depresión puede convertirse en una epidemia en el 2020 y el ponente lo explica por el afán de competencia. «Contamos con lo suficiente para vivir, pero siempre tratamos de tener más que el otro. No sabemos disfrutar de lo que poseemos». En cambio, en muchas poblaciones del Tercer Mundo aún se conserva el espíritu comunitario. «Comparten alegrías y penas, se comunican con sinceridad, mientras que la relación habitual entre nosotros es formal y muy poco auténtica. Cada uno está a su bola, aislado con sus cuatro televisores. Necesitamos la suficiente inteligencia para saber que somos unos privilegiados y que debemos disfrutarlo».

El psicólogo es partidario de entrenarse en el optimismo, en su opinión, «el camino del éxito», tal y como lo demuestran las animosas campañas publicitarias. «Cualquier doctor que se expresa, habla y sonríe, eleva el tono vital del paciente; el educador que exhorta al alumno cambia su espíritu; un empresario que infunde ganas a los trabajadores se beneficia y comparte un estado de ánimo favorable». Sin embargo, reconoce que las obras de arte que se recrean en el dolor enganchan a una amplia audiencia, «porque la infelicidad resulta atractiva».

 
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