Lo digo por el caso Calatrava, sí, admitiendo por anticipado que podrá gustar más o menos su arquitectura o el resultado funcional de la misma. Incluso, hasta se puede opinar también con pasión sobre el armónico enlace de un puente suyo con otro de Isozaki. Sin embargo, lo que ya no debería discutirse es la racionalidad en la queja judicial de un autor, cuyo derecho a delimitar el concepto de su obra ni se ha respetado, ni tampoco se ha tenido en cuenta. Y es que crear es concebir un resultado propio, singular, que sólo puede alterarse cuando lo permite su autor, por mucho que este último haya sido ya pagado suficientemente o la obra ya no esté en su propiedad. Un derecho de autor que debe ser respetado en las sociedades modernas, sobre todo en esta era de la tecnología digital, de Internet y del software libre, donde la propiedad intelectual no vale nada, nada de nada.
Música
La nostalgia del jazz
La magnífica programación presentada por Iñaki Añua para el próximo Festival de Jazz de Vitoria tiene algunos elementos de maravillosa nostalgia. Me refiero, por ejemplo, a ese homenaje íntimo que se le va a tributar al inolvidable Tete Montoliu, diez años después de su fallecimiento. El maestro de ceremonias será su colega gaditano Chano Domínguez, un pianista capaz de fundir las bulerías y las soleás con las formas improvisadas del mejor jazz. Lógicamente, todavía no se sabe cuál será el repertorio de Chano Domínguez, aunque ya puestos podría interpretar aquellas versiones de boleros que popularizó Montoliu, como 'Nostalgia' o 'Piel Canela'. Boleros inmortales a ritmo de jazz, que Montoliu nos dejó para preservar su recuerdo también inmortal. Y no queda sólo en esto el elemento nostálgico del próximo Festival de Jazz de Vitoria, ya que precisamente el 17 de julio se cumplen los cuarenta años del fallecimiento de John Coltrane, un nombre mítico en la historia de la música, siempre asociado a Dizzy Gillespie o Miles Davis ¿Conseguirá Añua una sorpresa conmemorativa? ¿Será con su compañero de cuarteto McCoy Tyner? ¿Será con Branford Marsalis? La cosa no es fácil, pero del mejor festival de jazz en España se puede esperar todo. ¿Suerte!
Fotografía
El arte de la moda
No es nueva la intensa relación entre el arte, la fotografía y la moda. Lo más reciente de esta apasionada relación es la muestra dedicada estos días por la National Portrait Gallery de Londres a la fotografía de moda o, lo que es lo mismo, a los retratos realizados por distintos fotógrafos para las revistas de moda. Digo retratos, claro, porque las fotografías de esta muestra enseñan la figura humana según los clásicos parámetros del retratismo, aunque también la singularización del vestir y hasta el erotismo inherente a la mayoría de la foto publicitaria. Por ejemplo, una foto de Kate Moss semidesnuda realizada por Alas & Piggott ilustra el póster oficial de una exposición que también presenta retratos de John Galliano, Naomi Campbell, Mathew Barney, Sting o Juliette Binoche, obra de distintos fotógrafos como Corinne Day, Steven Klein, Paolo Reversi o Mario Sorrenti. La muestra titulada 'Face of Fashion' (La cara de la moda) no es un acontecimiento puntual en la National Portrait Gallery, sino la segunda sobre la misma temática, tras la dedicada hace cinco años al conocido fotógrafo Mario Testino. Además, no se olvide que esta institución museística tiene también entre sus fondos obras inolvidables de Irving Penn, Horst, Avedon, Bailey y muchos otros. Un gran ejemplo, sí. Sorprende lo mucho que en el Bilbao del Guggeheim, en la fascinante metrópoli de la arquitectura vanguardista, todavía no se acabe de entender bien el lógico derecho moral que protege a cualquier creador contra las alteraciones, las adaptaciones o las transformaciones que afectan a su obra