Domingo, 4 de marzo de 2007
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De Javier Bardem a la sorpresa de El Corte Inglés
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«Compramos mucha más ropa de la que realmente necesitamos», afirma Mikel Feijoo. Esta máxima, que refleja la sencillez de su creador, ha guiado en gran medida la clave del éxito de Skunkfunk. Y es que las prendas de la firma de Gernika son muy versátiles. «Todas son intercambiables, combinan con casi todo y algunas se hacen reversibles». Al cliente-tipo le gusta esta comodidad y multifuncionalidad. «Puede ir vestido igual a trabajar que a tomarse unas copas. Y eso engancha». Es el espíritu 'funk'.

Respecto a su estética, Feijoo la define como original, a la vez que minimalista. «Tenemos un cierto aire de 'amateurismo', por eso nuestra línea es fresca, auténtica, cercana a la gente y algo salvaje». Esos son, a juicio de su creador, los valores de su próspero negocio.

El cliente al que se dirigen varía en función de su localización geográfica. Actualmente, en Europa están teniendo una gran penetración en el mercado de mujeres «de cuarenta años para arriba, que les gusta ser divertidas y mostrar su juventud. A mí la adolescencia me está durando hasta los 40», observa Feijoo.

Entre estas clientas se encuentran algunas muy conocidas en el mundo de la cultura y la música, como Lamari, cantante del grupo Chambao. Pero la nómina de famosos que se han dejado seducir por el fenómeno 'funk' va mucho más allá, «pese a que nunca hemos regalado artículos ni pagado a nadie para que vistan nuestra marca». Quizás su máximo exponente sea el actor Javier Bardem.

En un casino de lujo

Un millón de prendas vendidas por año da para mucho, así que Feijoo se ha encontrado con ropa suya por todo el planeta. El lugar más insospechado: «Una vez me topé con alguien vestido de Skunkfunk en un lujoso casino de Las Vegas. ¿Qué puntazo! Y, otra vez, vi a un joven en China. Se da la circunstancia que allí no comercializamos nuestros productos, así que vete tú a saber de dónde diablos había sacado aquella camiseta».

Pese a que venderán en 2008 más de un millón de prendas, la gran cantidad de mercados geográficos a los que se dirige Skunkfunk permiten mantener una imagen de marca alejada de las firmas de ropa masivas. «Los directivos de El Corte Inglés me ofrecieron distribuir mis creaciones en su red de establecimientos. Les dije que no; que eso mataría nuestro espíritu. No se lo podían creer, me tomaron por loco».

Skunkfunk tampoco hace publicidad, «eso repercute en el precio y, al final, lo acaban pagando los consumidores».

 
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