Domingo, 4 de marzo de 2007
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Los Oscar, versión Mónica Cruz
La hermana de Penélope y su mejor amiga, Goya Toledo, coinciden en una fiesta en Madrid
Los Oscar,  versión Mónica Cruz
Mónica Cruz.
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Sólo hacía veinticuatro horas que había aterrizado procedente de Los Ángeles, y aún tenía 'jet lag' y la inevitable resaca de los Oscar, pero Mónica Cruz no quiso perderse, el jueves por la noche en Madrid, la fiesta ofrecida por Cosentino para presentar a Goya Toledo como la nueva imagen de Silestone. «Goya es la antítesis de la dureza y la frialdad», explicaba Mónica, en alusión a las cualidades de esas encimeras de cuarzo que ahora promociona la mejor amiga de su hermana.

Tanto Goya como Mónica han estado dos veces en Hollywood disfrutando de la ceremonia de los Oscar. «La primera fui como acompañante del equipo de 'Todo sobre mi madre' -explicó Toledo- y la segunda pasé más nervios porque mi película, 'Amores perros', estaba nominada». Esta vez, Goya se ha conformado con verlo por televisión. «He visto a mi amiga Penélope guapísima y disfrutando del momento. Ella tiene una cosa muy bonita, y es que es agradecida. Sabe apreciar las cosas buenas que le pasan».

Intérprete en películas de próximo estreno como 'Los justos' y 'Las trece rosas', Goya Toledo adelantó que en junio rodará un nuevo proyecto «en el que encarno a un personaje totalmente distinto a lo que he hecho hasta ahora y que supondrá todo un reto». De su fugaz experiencia entre los grandes de Hollywood sacó en consecuencia «que son gente como tú y como yo» y que si han llegado tan lejos «es porque se toman muy en serio su trabajo. Nadie está ahí por su cara bonita. Penélope, sin ir más lejos, es una trabajadora incansable».

«Muy piña»

Mónica Cruz está de acuerdo. «En eso hemos salido a mi madre. Ella nos ha transmitido una capacidad de trabajo increíble. Ha predicado con el ejemplo. Y además nos ha dado vía libre para desarrollar nuestra vocación. Siempre confió mucho en nosotras». La hermana y la madre han sido precisamente los principales pilares de Penélope en la gala de los Oscar, que, según Mónica, es «surrealista, porque mires para donde mires siempre ves a alguien mundialmente famoso. No creo -añade- que mi hermana hubiera disfrutado más teniendo un novio a su lado. Las tres lo pasamos en grande, porque nosotras somos muy piña».

La polémica sobre el vestido de Galiano, que supuestamente Pe debería haber lucido esa noche, ha llegado a oídos de Mónica nada más aterrizar en Madrid. «Hay que ver la película que se han montado aquí con lo de la cremallera -observó-. Es verdad que falló la cremallera cinco minutos antes de salir hacia la alfombra roja. Pero fue la cremallera del vestido de Versace. Penélope se puso un poco nerviosa, pero una costurera de la firma se lo arregló en un momento. El vestido de Galiano estaba descartado desde hace días. Mi hermana se probó como diez vestidos, pero el elegido es el que finalmente llevó. Y yo creo que estaba guapísima».

Un corte

A punto de entrar en la treintena -«la mejor edad para una mujer», según parece haberle transmitido su hermana-, Mónica reparte su tiempo entre el trabajo de actriz y los constantes viajes a Roma, ciudad en la que vive su novio. El filme italiano 'L'inchiesta', en el que ella tiene un papel, acaba de proyectarse en Los Ángeles. «En Hollywood haces contactos sin darte cuenta». Pero no todo fueron buenos momentos. Nada más llegar, Mónica se hizo un corte en un dedo abriendo una lata de cafe, «y acabé en el hospital, donde por suerte no tuvieron que coserme».

El mejor recuerdo que se ha traído Mónica Cruz de los Oscar es «la felicidad que hemos sentido mi madre y yo al ver ahí a mi hermana, la primera actriz española nominada a una estatuilla. Que se la dieran o no ya era lo de menos. A Penélope la respetan mucho en Hollywood. Eso lo he visto yo. Y me siento muy orgullosa».

 
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