La vida de Carlota Castrejana está trufada de cambios radicales. Sus 33 años le han cundido. Ha practicado el baloncesto, el salto de altura y el triple salto. La riojana, además, ha estudiado Derecho. En estos instantes de su vida compagina su trabajo como abogada con el atletismo. Y en ambos mantiene constantes progresos. En la vida laboral ha recalado en un importante bufete de Madrid y en la deportiva ha alcanzado su cénit con el oro de los Campeonatos de Europa.
Castrejana, que en la pasada edición, en Madrid, fue bronce, siempre ha brillado. En baloncesto disputó los Juegos Olímpicos de Barcelona'92; en el salto de altura fue campeona de España y batió dos récords nacionales, y en el triple salto se ha asentado como una de las mejores deportistas del país. Pero tamaña dedicación no le ha impedido formarse y alcanzar un prestigioso puesto de trabajo. Aunque eso ha obligado a realizar algunos reajustes en su preparación. Juan Carlos Álvarez, la persona a la que se lo debe «todo», tuvo que concentrar todo el trabajo por la mañana. Pero también fue necesario un cambio de mentalidad. «Cuando estoy trabajando tengo que fijarme en detalles como la postura al sentarme, ya que si estoy torcida puedo tener problemas físicos», aclara.
No quiere ni oír hablar de retirada. «Por favor, no me preguntéis eso». Aunque reconoce que los objetivos son a muy corto plazo: el Mundial de Osaka, el de Valencia y los Juegos de Pekín.